EDITORIAL

Más eficacia para buscar empleo

Los Servicios Públicos de Empleo -el antiguo Inem-, transferidos a las comunidades autónomas, colocaron entre enero y octubre siete veces menos trabajadores que las empresas de trabajo temporal (ETT). Y eso que éstas tienen prohibido por ley la intermediación para colocar parados y se limitan a la prestación de servicios mediante trabajadores cedidos temporalmente. La baja cuota del sistema público tiene poca justificación, frente a otros que han demostrado más eficacia y flexibilidad a la hora de encontrar empleo a quien lo demanda.

Ya que no se ha hecho antes, es urgente una reflexión profunda sobre el actual modelo de un sistema público de empleo claramente insatisfactorio. Su reforma es urgente ante la amenaza de unas listas crecientes de parados por la crisis. La negociación quedó pendiente en la anterior legislatura, con una mesa que se cerró en falso. La intención del anterior ministro de Trabajo, Jesús Caldera, de crear un organismo para coordinar comunidades y Gobierno central concitó las iras de las consejerías de empleo regionales, a pesar de tener el beneplácito de los agentes sociales.

En la actual fase de diálogo social se ha vuelto a plantear la adaptación de los servicios de empleo a las necesidades del mercado laboral. Y, para que tenga éxito, la reforma ha de excluir apriorismos. Para empezar, no hay que despreciar la utilidad del sistema público y la negociación no debe servir para firmar su disolución, sino para garantizar que es eficaz y certificar el buen uso de los fondos públicos. La nuevas tecnologías pueden jugar aquí un impotente papel y las comunidades, los agentes sociales y el Gobierno central han de pactar fórmulas que garanticen que no queda ni una sola oferta sin cubrir dentro del territorio nacional, sin importar la procedencia del candidato.

Los sindicatos también deben romper su resistencia a las ETT y aceptar que puedan ampliar su campo de acción hacia la intermediación. Si una página web cualquiera puede casar ofertas y demandas de empleo, no hay razón para que no lo hagan las ETT.