Deuda soberana

La prima de riesgo del bono español supera ya la de Santander y BBVA

La crisis ha disparado los diferenciales de crédito de la deuda soberana, un termómetro que mide la probabilidad de impago de un emisor. En el caso de España, esta prima se sitúa ya en el bono por encima de los 100 puntos básicos, con lo que supera a la exigida a entidades como Santander y BBVA.

El nerviosismo de los inversores en la actual crisis no discrimina y afecta ahora a los títulos de los Estados, hasta ahora considerados como los emisores más seguros. Los credit default swaps (CDS), que miden el coste del seguro por cubrirse ante el riesgo de impago, sobre la deuda española se han disparado hasta los 103 puntos básicos, cuando a finales del pasado año cotizaban a 20 puntos básicos. Esto quiere decir que protegerse de la quiebra de una cartera de 10 millones en bonos españoles tiene un coste de 103.000 euros al año. Lo más paradójico de la situación es que esta prima de riesgo supera ya a la deuda del sector financiero, uno de los más puestos en tela de juicio por el mercado. En el caso de Santander y BBVA este diferencial de crédito ronda los 95 puntos básicos.

'Es una situación bastante atípica. La explicación es que las entidades no están emitiendo deuda y los Estados sí. Al no haber liquidez, a estos últimos se les exige un sobreprecio', explica Juan Ramón Caridad, de Atlas Capital.

Para Antonio Villarroya, jefe de estrategia global de tipos de interés de Merrill Lynch, esta brecha refleja un doble efecto. Por un lado, el trasvase del riesgo que se ha producido desde el sistema financiero hacia los Estados, tras la batería de planes de ayuda puestos en marcha por los Gobiernos para salvar a algunas entidades financieras de la quiebra. Y, por otro, las peores expectativas económicas. 'La ayuda de los Gobiernos a los bancos hace que, como se han convertido en responsables subsidiarios, haya aumentado la probabilidad de default. Esto ha sucedido sobre todo en países como Irlanda o Austria. En otros casos, como es el español, se penalizan más las perspectivas económicas', comenta Villarroya.

De hecho, la subida de los spreads no es exclusiva de España, sino que otros países europeos también se han resentido. El CDS de Italia ha subido desde los 20 puntos básicos del pasado ejercicio a los 155 puntos básicos actuales, y el de Grecia ha pasado de 22 a 217. Los expertos añaden que en estos momentos no influye la calidad del rating de cada país (España tiene triple A, el máximo escalón otorgado por las agencias, mientras que Grecia e Italia son doble A), ya que, con la crisis, la actuación de las agencias de rating está en entredicho. Otros, como José Carlos Díez, de Intermoney, consideran que la escalada de los diferenciales de crédito de la deuda soberana de algunos países de la Unión Europea responde a movimientos puramente especulativos. 'No tiene sentido que tengamos una moneda común y que el mercado de bonos de la zona del euro luzca estos spreads'.

El declive del activo más seguro del mundo

La deuda americana era hasta ahora considerada como el activo más seguro del mundo. Sin embargo, en los últimos días los credit default swaps sobre estos títulos rozan los 50 puntos básicos, frente a los 8 puntos básicos en que cotizaban hace 12 meses. El mercado cree que ahora existe casi la misma posibilidad de que quiebre Estados Unidos a que lo hagan países como Bélgica o Portugal. El diferencial de crédito de Bélgica se encuentra en 74 puntos básicos y el de Portugal no llega a los 100 puntos básicos. La razón es el multimillonario plan de rescate que ha tenido que diseñar el Gobierno norteamericano, conocido en sus orígenes como el Plan Paulson, para intentar frenar el derrumbe de todo su sistema financiero, una medida de emergencia que disparará aún más su déficit.

Esta situación ha llevado a los analistas a proponer originales soluciones. Peter Fisher, de la gestora BlackRock, asegura que el Tesoro estadounidense debería plantearse emitir bonos a una duración de 100 años (actualmente la deuda más longeva es a 30 años) con el objetivo de aliviar los desorbitados gastos de los préstamos que está asumiendo el Estado y que podrían derivar en un déficit presupuestario de en torno a un billón de dólares. En 1993, Walt Disney lanzó una emisión de este tipo, según Bloomberg. Cinco años más tarde, la automovilística Ford colocó 500 millones de dólares en deuda a 100 años, con una rentabilidad al 7,81%, y la demanda fue tan elevada que se vendió en apenas 25 minutos.

'Hay muchos inversores, fondos de pensiones y aseguradoras a los que les gustaría hacerse con emisiones de esta duración', concluye Fisher.