ANÁLISIS

¡Euríbor al 4%!, debería ser la mitad

El BCE parece haber visto la luz y ha dejado de lado sus miedos inflacionistas habida cuenta no sólo de la fuerte ralentización de la economía sino también la rápida caída de la inflación. Sobre el primer aspecto, no se espera que la zona euro vuelva a tasas de crecimiento positivas hasta la segunda mitad de 2009, tras cuatro trimestres de crecimiento negativo. Ni que decir tiene que crecimiento por debajo del potencial ampliará el output gap con la consiguiente caída de inflación y aumento del desempleo.

Pero no es éste el único motivo por el que está cayendo de forma sustancial la inflación en esta zona sino también la fuerte caída del petróleo (-50% desde comienzos de año, -65% desde julio). No en vano, a pesar del relativamente escaso peso de la energía en la cesta del IPC (c.10%), esta fracción es responsable de la mayor parte de la volatilidad del índice, con una correlación entre precios de petróleo e inflación en la zona euro de cerca del 80% desde 2007 (la elasticidad es de 10 dólares en el barril de petróleo equivalente al 0,3% en inflación anual).

Parece claro que el BCE tiene todavía bastante recorrido de bajada de tipos, sorprendiendo que, a pesar de la fuerte caída de crecimiento y encuestas de confianza, el nuestro sea todavía el banco central del G10 que ha rebajado sus tipos en menor porcentaje. Estas bajadas, no sólo las actuales sino también las esperadas, han tenido un fuerte impacto en el euríbor, que cotiza por debajo del 4% -por primera vez desde el 2006- tras estar nada menos que al 5,5% hace tan solo mes y medio.

Buenas noticias que sin embargo podrían ser mejores ya que, de haberse mantenido el diferencial entre esta tasa interbancaria y los tipos oficiales esperados en los niveles anteriores a la crisis (10 puntos básicos), en vez de los actuales 200 puntos básicos, el euríbor estaría actualmente por debajo del 2%. Así que, tras la caída del caballo de Mr. Trichet y compañía, ya sólo queda que los bancos empiecen a prestarse entre ellos con más alegría para que nuestras hipotecas bajen a los niveles a los que el banco central le gustaría ver.

Antonio Villarroya. Jefe de estrategia global de tipos de interés de Merrill Lynch