Análisis

Repsol entraría con Lukoil en el club de las grandes petroleras

La prevista entrada de Lukoil en el capital de Repsol reaviva los recelos al mapa empresarial ruso, pero la operación cambiaría el perfil del grupo español.

Repsol entraría con Lukoil en el club de las grandes petroleras
Repsol entraría con Lukoil en el club de las grandes petroleras

Cuando todo apunta a que Lukoil se convertirá en el principal accionista de Repsol, la trascendencia de la entrada de la empresa rusa en el capital de la petrolera española desborda otros aspectos de la operación. Es importante que Sacyr encuentre el camino para el saneamiento de sus finanzas, además de que haya sido el catalizador de todo el proceso, o que se arbitre un acuerdo que permita a Gas Natural seguir con su plan de lanzar una opa a Fenosa con el apoyo de La Caixa. Pero el entramado que a partir de ahora puede crearse entre Lukoil y Repsol tiene un perfil geopolítico de dimensión mundial en un ámbito tan estratégico como es el área del petróleo y gas.

Aunque otros posibles compradores del paquete de Sacyr se ajusten más al perfil del candidato ideal por estar ubicados en naciones dotadas de un capitalismo jurídicamente más desarrollado, es innegable que la petrolera rusa y la española son complementarias. Lukoil es la segunda empresa privada mundial por reservas probadas de hidrocarburos -más de 20.000 millones de barriles equivalentes de gas y petróleo-, con posiciones en los yacimientos potencialmente más voluminosos de Siberia y los Urales. Participa, asimismo, en infraestructuras clave, como el oleoducto del Caspio de 1.500 kilómetros, en el que se han posicionado todos los grandes petroleras del mundo.

Y Repsol aportaría básicamente a ese hipotético grupo su presencia en América Latina con proyecciones comerciales hacia Estados Unidos, además de sus competitivas refinerías en el sur de Europa, mejor preparadas que las participadas por Lukoil para procesar el crudo ruso. En principio, como señalan los expertos, si unen intereses, formarían una de las petroleras más diversificadas del mundo. Además están los activos de Conoco Philips, que controla el 20% del capital de Lukoil.

REPSOL 13,00 2,65%

La cuestión es si la operación tiene o no interés estratégico para Repsol, más allá de si las entidades encargadas de buscar comprador no hayan logrado encontrar, de momento, otra compañía que pague la prima respecto a la cotización que exige Sacyr. Para David Navarro, de Inversis, la adquisición podría encuadrarse en la necesidad de las petroleras, que manejan un bien escaso, en consolidarse en un entorno marcado por la fuerte caída del precio del crudo que ha perdido los 50 dólares el barril. Para este analista tendría sentido que, a medio o largo plazo, se configurase un conglomerado, manteniendo cada una su marca, formado por las tres compañías: la rusa, la estadounidense y la española. Concluye que para Repsol es más positivo tener de socio a Lukoil que a Sacyr. Y Rafael Rico, de Fortis, añade que surgiría un grupo muy diversificado.

Precedentes hay varios, con unos perímetros y características muy diversos, como fueron la fusión de Chevron y Texaco, de Elf y Total o la suma de Exxon y Mobil que dio lugar al líder mundial, además de las muchas alianzas que se han ido cerrando en este convulso sector. Mientras, el entorno actual está marcado por la fuerte presión fiscal de los países productores, por la dificultad para acceder a nuevas reservas y por la pérdida de atractivo de algunos proyectos de producción por la caída de los precios de crudo.

Los expertos se refieren, asimismo, al posible mejor acceso de Repsol al suministro de petróleo y gas desde un país que, aunque ha intentado formar un cartel gasístico con Argelia, le disputa con fiereza los clientes. Con todo, la eventual llegada del grupo ruso plantea aún más muchas interrogantes que respuestas. ¿Habrá reciprocidad para que Repsol entre en su accionariado como ha hecho Conoco? ¿Qué cambios plantearía en la estrategia de la compañía española, aunque tengan limitado la representación y el voto? Y ¿qué influencia tendría en YPF y en el intento de sacar a Bolsa un 25% de su capital?

¿Opa o intercambio de acciones?

Nadie cree que, si Lukoil supera todos los obstáculos en su camino, incluidos los que le puedan poner las autoridades comunitarias, la compra que ahora se pacta quede ahí. Puede que pase un año o más tiempo, pero parece que la citada compañía ha pagado una fuerte prima para tener un vínculo más fuerte con la empresa que preside Antonio Brufau. Como señala Rafael Rico, de Fortis, es posible que el grupo ruso opte por lanzar un opa, aunque puede esperar a contar con mayor fortaleza financiera y a no pagar al mismo precio que ahora. Puede también que la mayor conexión pase por un intercambio posterior de acciones, aunque está por ver que si La Caixa pierde peso en la empresa española quién va a tomar el relevo en el diseño estratégico. Pese a estas incertidumbres, los analistas creen que esta transacción da fuerza al valor. Álvaro Navarro, de Intermoney, cree que los movimientos corporativos van a animar la acción y que la empresa es atractiva a medio y largo plazo, al tiempo que señala que no cree que la caída del crudo que está afectando a todo el sector se agudice y el barril baje hasta los 20 dólares el barril.