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La Bolsa se sume en el pánico

El mercado español arrastra un año de sobresaltos, en el que ha perdido la mitad del valor alcanzado en el máximo histórico de noviembre de 2007.

La Bolsa se sume en el pánico
La Bolsa se sume en el pánico

No hay tregua para la Bolsa. El Ibex ha cerrado otra semana catastrófica con una caída del 13,48% y el mercado vale ahora la prácticamente la mitad que hace un año, cuando el selectivo corría de forma meteórica hacia máximos históricos. El panorama es hoy justo el contrario: el Ibex perdió un 5,2% en la última sesión de la semana, si bien llegó a perder un 9,27% y la cota los 8.000 puntos en los peores momentos de la jornada; al final concluyó en 8.353,2 puntos, el nivel más bajo en cuatro años. 'Hay una ruptura entre los fundamentales de las compañías y sus cotizaciones bursátiles', afirmaba el viernes Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4. Hace bastante tiempo que la renta variable cotiza a precios extraordinariamente atractivos, sin que haya reacción por parte de los inversores. 'Eso da una idea de hasta qué punto está roto el mercado', subraya Alberto Roldán, director de análisis de renta variable de Inverseguros.

Sólo dos valores terminaron el viernes en positivo: REE (0,37%) y ACS (0,19%). Por contra, los castigos fueron mayúsculos para las tres mayores empresas del Ibex; Telefónica cedió un 3,78%; BBVA, un 8,59% y Santander, un 10,18%. En la semana, los valores más penalizados son Gamesa (-36,35%); Santander (-22,95%) y BBVA (-19,72%).

'La caída es injustificada', asegura Ernesto Akerman, analista de GVC Valores. 'Se está arrastrando a todo el sector financiero. Se está descontando el peor escenario posible, cuando hasta el momento ningún banco español ha sufrido los problemas de otras entidades en Europa o los resultados de los bancos estadounidenses, ni tampoco están afectados por las hipotecas basura', explica Akerman. 'Fijar el suelo de las Bolsas es ahora mismo una pura lotería. Pero con esta caída es de esperar que haya un rebote la semana que viene', vaticina Akerman.

El Ibex lidera las caídas en Europa, con un descenso semanal del 13,48%

En un entorno de volatilidad máxima, la aversión al riesgo es extrema. Así lo prueba el hecho de que la Bolsa española, castigada por las turbulencias en Argentina, haya perdido mucho más que el resto de Europa. La decisión por sorpresa del Gobierno de Cristina Fernández Kirchner de nacionalizar el sistema de pensiones argentino ha sido interpretado ipso facto como la amenaza de un revival del corralito, que congeló los depósitos bancarios en 2001. El Euro Stoxx 50 ha perdido un 7,85%, un resultado que meses atrás habría sido visto como un dato apocalíptico y hoy se asume con más tranquilidad. El Footsie de Londres pierde un 4,42% y se debe íntegramente a lo que sucedió el viernes. La Bolsa británica perdió un 5% después de que se divulgase el dato del PIB del tercer trimestre, una contracción del 0,5%, superior a lo esperado y que confirma que la economía inglesa camina directa hacia la recesión. El Dax de Fráncfort se ha depreciado un 10,16% y el Cac parisino, un 4,09%.

Aluvión de malas noticias

Si bien es cierto que muchas caídas responden a puro pánico o al hecho de que muchos fondos de inversión se ven obligados a vender a cualquier precio para afrontar sus necesidades de liquidez y desapalancamiento, no es menos verdad que a medida que transcurre el tiempo la situación va empeorando. Las empresas de la economía real no dejan de dar malas noticias.

Ono anunció ayer un recorte del 30% de la plantilla; Citroën cerrará durante unos días en los próximos meses; Arcelor Mittal parará sus plantas en Bélgica hasta febrero; las ventas de Toyota han caído en EE UU por primera vez en siete años; las órdenes de venta de Volvo se han paralizado en Europa; Sony ha tenido que recortar su previsión de resultados... Y mientras tanto en España se conoció el dato de la Encuesta de Población Activa (EPA), que refleja una tasa de paro del 11,3% en el tercer trimestre; es la cifra más alta en cuatro años y la primera vez en 14 años que se destruye en empleo en términos interanuales.

Con estos datos no extraña que a los inversores les cueste ser optimistas, a pesar de la avalancha de medidas públicas para atajar la crisis y que culminarán en la cumbre del G-20, que se celebrará en Washington los próximos días 14 y 15 de noviembre. 'La situación es muy peligrosa. La gente que tiene ganas de entrar en el mercado se encuentra de un día para otro con que valores como Gamesa han perdido más de un 10% en una sola sesión', expone âscar Germade, de Cortal Consors. Este analista cifra sus esperanzas en que se cumplan las pautas históricas, que ponen de manifiesto que en los escenarios de recesión pasados, la Bolsa nunca ha ido mucho más allá de una caída del 40% al 50% respecto a los máximos anteriores. El Ibex ya ha perdido un 47,6% respecto a los 15.945,7 puntos que hizo el 8 de noviembre del año pasado y que parece que será máximo histórico durante un buen periodo de tiempo. Desde entonces, la pérdida de capitalización de los seis primeros valores del Ibex 35 es de nada menos que 189.540 millones de euros.

El cambio de tono llegará cuando en lugar de materializarse los peores temores, como está sucediendo ahora, comiencen a verse resultados como el Plan Paulson, que prevé el desembolso de 700.000 millones de dólares para sanear la banca estadounidense.

Incertidumbre en EE UU

La aprobación del plan no ha dado el alivio esperado al mercado estadounidense. 'Los inversores quieren que ese proyecto empiece a concretarse', apunta Ernesto Akerman. La constatación de que la crisis financiera se ha trasladado a la economía real se ha puesto de manifiesto esta semana en Wall Street con caídas bursátiles superiores al 10% en empresas de actividades tan variadas como Du Pont, Caterpillar, Citigroup, Hewlett-Packard o Alcoa.

Nueva York vivió el viernes otra jornada negativa con caídas del 3,23% en el Nasdaq; el 3,45% en el S&P 500 y el 3,59% en el Dow Jones y los descensos semanales superaron el 5% en todos los casos. No sorprende que el hasta ahora saludado como Maestro de los mercados, el ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, confesase esta semana que se había 'equivocado' en la valoración de riesgos de determinados activos de inversión.

La crisis se extiende de extremo a extremo. Japón, por ejemplo, perdió un 12% en la semana y el índice Nikkei está ahora a un paso de sus niveles más bajos en 26 años. La caída de los mercados prosigue sin ningún atisbo, de momento, de encontrar tierra firme.

El día que Wall Street tuvo que asegurar que abría

A mediodía era un rumor que se extendía entre todas las mesas de negociación: Wall Street no iba a abrir y las Bolsas mundiales permanecerían cerradas durante uno o varios días de la próxima semana. Un portavoz de la Bolsa de Nueva York (NYSE) tuvo que salir al paso para garantizar que el mercado estaría operativo. Desde el holding Bolsas y Mercados Españoles (BME) se subraya que la posibilidad de cerrar no se ha planteado en ningún momento. La última vez que el parqué madrileño dejó de funcionar fue en la Guerra Civil.

'Sólo tiene sentido cerrar la Bolsa si consigues tiempo para tomar alguna medida que tranquilice a los mercados', explica Natalia Aguirre, directora de análisis de Renta 4. 'El pánico irracional se para con medidas, no cerrando los mercados'.

La Federación Mundial de Bolsas (WFE) se reunió hace dos semanas en Milán y en ese encuentro hizo pública su determinación de seguir dotando de liquidez a los inversores. 'Los líderes bursátiles mundiales reafirman con convicción el principio de que los mercados de renta variable deben permanecer abiertos durante este periodo', señaló la WFE. Esta asociación agrupa a 56 plataformas de negociación, entre las que se cuentan BME, NYSE Euronext, Nasdaq OMX y el London Stock Exchange Group.

El catalizador de los temores fue la suspensión de la negociación de los futuros sobre el índice S&P 500, cuya caída en las primeras horas de la mañana rebasó el límite de volatilidad, que está impuesto en un 5%.

La sesión abierta también tiene unos límites automáticos para mitigar el exceso de fluctuaciones. En España, se recurre a las subastas de volatilidad. La duración es de cinco minutos más un final aleatorio de un máximo de 30 segundos. Se realizan antes de que se registren operaciones que pueden superar los límites máximos de variación estáticos o dinámicos. En Wall Street, NYSE estableció tras la crisis de 1989 los llamados circuit breakers. Los límites de caída son del 10%, 20% y 30%. La oscilación se calcula en base al precio medio de cierre del índice en el trimestre previo. En el caso del 10%, Nueva York para una hora si el descenso ocurre antes de las 14.00 horas y media si es entre las 14.00 y las 14.30; si el desplome es del 20%, la Bolsa se interrumpe dos horas si sucede antes de las 13.00 y una hora si es entre las 13.00 y las 14.00; si es después, el mercado cierra todo el día. El cierre completo se aplica en cualquier momento que se llegue al 30%.