A fondo

Cuatro magistrados para la balanza de la red de fibra

Y lo es porque este grupo se ha sentido escuchado por primera vez en mucho tiempo, justo desde que el poder inversor de Telefónica y su capacidad para llevar a España a una nueva era tecnológica empezaron a pesar en el Gobierno y la CMT. Las medidas cautelares aprobadas por este organismo el pasado 31 de julio, que permitían a Telefónica lanzar sus primeras ofertas con la red ultrarrápida de fibra óptica sin tener que dar acceso a terceros, pusieron en pie de guerra a sus rivales. Pero sólo Orange pensó que todavía se podía hacer algo y acudió a la Audiencia.

Las esperanzas eran mínimas. Aun así, saltó la sorpresa. El tribunal suspendió el miércoles de forma cautelarísima la resolución de la CMT y estableció que Telefónica debe dar acceso a sus rivales a la nueva red.

Es cierto que la alegría puede durar poco. El lunes están citados todos los afectados para exponer su posición ante el tribunal formado por José Luis Sánchez, María Dolores de Alba, José Alberto Fernández y Juan Carlos Fernández de Aguirre, porque la decisión se tomó sin dar audiencia a las partes y ahora hay que afinar.

La Audiencia Nacional es una pieza más en la guerra de la nueva regulación

'Es difícil que la Audiencia Nacional mantenga su opinión', reconocen fuentes de la industria. 'Una decisión de esa naturaleza es de mucho calado en el sector'.

'Por supuesto que no tendría precedente que la Audiencia suspendiera de forma definitiva la resolución de la CMT, pero es que ya no lo tiene que lo haya hecho de forma cautelarísima', asegura otra fuente. 'Haga lo que haga la semana que viene, la Audiencia ha dado la razón a los que criticaban la regulación y advertían de que por ese camino se acabaría con la competencia en el sector'.

La reflexión generalizada, sin embargo, es que la presión de las millonarias inversiones de Telefónica, de la CMT y del Gobierno son una baza muy importante a favor del ex monopolio.

A sus rivales les queda convencer a los magistrados de que su voluntad también es inversora e innovadora, y no meramente dilatoria, a base de zancadillas para que Telefónica no les adelante a velocidad de vértigo por una carretera en la que ni siquiera tienen pensado transitar.

En su contra juega la historia reciente de las telecomunicaciones. De hecho, el mejor ejemplo se encuentra en lo sucedido con el ADSL, el hermano pequeño de la fibra. Una regulación restrictiva para Telefónica impedía a esta operadora vender a los clientes finales ofertas de ADSL. Ella era la mayorista, pero sólo podía comercializarlo a través de una de sus filiales -Terra-, con una marca y un poder mucho menor al del ex monopolio. Y el resultado fue que el ADSL languideció a manos de unos rivales que prefirieron seguir batallando en la banda estrecha y la voz, hasta que la CMT levantó la prohibición y Telefónica se lanzó con todas sus fuerzas a por el mercado. Los competidores entonces sí reaccionaron, la tecnología explotó y hoy hay más de siete millones de líneas ADSL en el país. La tecnología rival, el cable, sólo tiene 1,7 millones.

Ahora la situación podría repetirse, con operadoras alternativas que han hecho fuertes inversiones para competir con Telefónica desde las centrales del ex monopolio y que ni siquiera han empezado todavía a rentabilizarlas. ¿Incentivos para acometer nuevos desembolsos en otra red, en un momento de crisis y de contención del consumo y por unas compañías que, con abrumadora mayoría, tienen números rojos y bastante deuda? Se puede sospechar que pocos, si la necesidad no es absoluta, pero las afectadas lo niegan.

'Orange sí está dispuesta a poner dinero en fibra', señalan fuentes cercanas a este operador. 'Al final, el que no está en esa tecnología se quedará fuera del mercado', añaden.

Otros, en cambio, lo que ponen en duda es que incluso Telefónica tenga intención de invertir en un despliegue real que llegue más allá de unos pocos clientes estratégicamente elegidos. 'Telefónica está haciendo un despliegue híbrido, entre fibra y VDSL, e irá sólo a las zonas donde haya mucha competencia y quiera sacar a las demás del mercado'.

Muchos de esos argumentos se escucharán el lunes en la Audiencia Nacional, unidos a la reclamación original de Orange, que asegura que buena parte de la red de fibra de Telefónica se construyó en los noventa, cuando la compañía era pública, y que por tanto debe compartirse. Pero hay otro argumento más, que la CMT considera ganador. 'Los magistrados no tienen las claves técnicas para saber si lo que piden, una oferta mayorista sobre la red de fibra, es posible. Nosotros sí', dicen fuentes del regulador. Y explican que la comisión retiró la obligación a Telefónica de dar una oferta mayorista porque se convenció de que lo propuesto era técnicamente inviable, algo de lo que van a intentar convencer al tribunal. Eso sí, enfrente tendrán a otros que pelearán para demostrar que, puede que lo pedido en concreto por la CMT fuera difícil de lograr, pero eso no significa que cualquier oferta mayorista lo sea. Y en este punto tienen a su favor a la Comisión Europea, que ha tildado de minivacaciones regulatorias lo que la CMT ha dado a Telefónica.

En el fondo de la polémica está mucho más que la medida cautelar aprobada en julio por la CMT. Lo que se juega el sector es la normativa definitiva para la red de fibra que aprobará el regulador a finales de año. Todas las presiones son pocas para intentar que la balanza se incline hacia la desregulación, por el lado de Telefónica, o a la necesidad de dar acceso a los rivales para que no se regrese al monopolio, alentada por Orange, Vodafone y Jazztel, entre otros. La CMT dice que no hay nada definido y que la cautelar no presupone que su respuesta final vaya a ir por ese flanco. Pero todos quieren tener el máximo de instituciones a su favor.