Hacia un nuevo orden financiero

Conmoción en los parqués

El pánico arrasó los mercados. La quiebra de Lehman Brothers y la compra de Merrill Lynch por parte de Bank of America azuzaron la incertidumbre y las ventas masivas. Los inversores huyeron despavoridos de la Bolsa en busca de activos refugio ante el miedo de ver nuevas víctimas. El Ibex cayó un 4,5% y perdió los 11.000 puntos por primera vez desde junio de 2006. En Europa las caídas superaron el 3%, mientras que en Wall Street el Dow Jones perdió el 4,42% y el Nasdaq, un 3,6%.

Pantallas de la Bolsa de Madrid
Pantallas de la Bolsa de Madrid

La crisis subprime sigue profundizándose. Con el rescate de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac aún muy reciente, el mercado tuvo que digerir ayer la quiebra de Lehman Brothers y la compra de Merrill Lynch. Lo impensable hace unos meses se hace realidad y tras el fin de dos instituciones emblemáticas de Wall Street, se teme que la lista de afectados crezca aún más. Con el ojo puesto en la aseguradora AIG y en Washington Mutual, la ventas masivas dominaron ayer en las Bolsas en favor de activos más seguros como la deuda.

El Ibex sufrió el mayor castigo en Europa al caer el 4,5%. El Dax fue el mejor pese a perder el 2,74%, mientras que el Euro Stoxx cedió el 3,87%, castigos acelerados por la debilidad de las aseguradoras (-6,36%), el sector bancario (-6,2%), las materias primas (-4,81%) y las petroleras (-4,78%), estas últimas especialmente afectadas por el desplome del Brent que cayó a 92,38 dólares.

En España, el Ibex concluyó en los 10.899 puntos, un nivel que no veía desde junio de 2006, tras una sesión en la que tan sólo Iberia (+1,45%) y Red Eléctrica (+1%) se salvaron de la criba. Wall Street, por su parte, sufrió la peor sesión desde los atentados de septiembre de 2001. El Dow Jones cayó el 4,42% y el S&P 500, un 4,65%.

El Dow Jones retrocede el 4,42% y vive la peor sesión desde los atentados terroristas de 2001

Poco animaron a los inversores las actuaciones de los bancos centrales para tratar de limitar el riesgo sobre el sector financiero. La Reserva Federal inyectó 70.000 millones de dólares en reservas temporales y anunció una serie de medidas entre las que se encuentra la aceptación de un abanico más amplio de garantías como aval de los préstamos que concede, incluida la renta variable. El BCE inyectó 30.000 millones de euros, el Banco de Inglaterra prestó más de 5.000 millones de libras, mientras que el Banco Central Suizo ofreció liquidez a través de su facilidad a un día, por primera vez desde el 22 de febrero. Todo ello, al tiempo que 10 de los principales bancos mundiales acordaron dotar un fondo de emergencia de 70.000 millones de dólares para apoyar operaciones de préstamo entre entidades.

El hambre de liquidez se hizo evidente y en el mercado comenzó a cobrar fuerza la expectativa de que la Reserva Federal baje los tipos de interés en su reunión de hoy. El mercado de futuros, de hecho, daba una probabilidad del 70% a un recorte de un cuarto de punto y tampoco se descarta que baje incluso 50 puntos, algo que nadie barajaba hace dos semanas. En el caso del BCE y del Banco de Inglaterra, las posibilidades son menores, del 10% y del 25%.

La incertidumbre eliminó cualquier apetito por el riesgo ante la incertidumbre sobre las consecuencias de la quiebra de Lehman tanto para los deudores y accionistas de la firma, como para el sistema financiero y la economía. Un contexto que disparó las compras de deuda pública. La rentabilidad del bono alemán a 10 años se situó en el 4,05%, el español alcanzó el 4,51%, mientras que en EE UU la rentabilidad del bono a dos años cayó al 1,74% y el 10 años al 3,45%. Al mismo tiempo el índice Itraxx, que mide el diferencial entre los bonos de alto riesgo y la deuda pública, se disparó a 632 desde los 546 puntos básicos.

La semana se presenta complicada, especialmente para el sector financiero. 'Las perspectivas de corto plazo son poco alentadoras con rumores de más quiebras como Washington Mutual o AIG', explica Self Trade. El mercado, de hecho, estaba ayer pendiente de que AIG anunciara un plan de reestructuración tras solicitar una línea de financiación de urgencia de 40.000 millones de dólares a la Reserva Federal.

La negativa de las autoridades de EE UU a rescatar más entidades es, para algunos, de las pocas lecciones positivas del día. 'Limita los riesgos soportados por las arcas públicas. También puede pensarse que la asimilación del golpe puede sentar las bases del inicio de la regeneración del sistema a medio plazo', dice Banco Urquijo.

Los resultados de Goldman Sachs y Morgan Stanley estos días serán las próximas pistas de un mercado que sufrirá hasta que el sector inmobiliario, foco de los problemas, no toque fondo.