EDITORIAL

Recuperar la confianza rota

La confianza en el sistema financiero mundial se conmocionó ayer tras la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, la compra de Merrill Lynch por parte de Bank of America, en una operación de salvamento in extremis, y la confirmación de que AIG, la mayor aseguradora del mundo, atraviesa una situación crítica. Las autoridades monetarias volvieron a actuar de forma concertada para salir al rescate, tras la debacle financiera del fin de semana en EE UU, que se contagió ayer a todos los mercados con fuertes caídas en las Bolsas. La Reserva Federal (Fed) decidió aflojar las exigencias sobre los colaterales que impone a la banca para prestarle dinero y, como el BCE y los bancos centrales de Inglaterra y Suiza, inyectó liquidez extra a las entidades. Es una medida que debe repetirse siempre que sea necesario, hasta que se recobre la confianza y las entidades empiecen a prestarse dinero con normalidad.

La decisión de las autoridades de EE UU de no acudir al rescate público de Lehman Brothers no es un abandono del sector. La intervención pública está para evitar riesgos de quiebra sistémica y no para garantizar la pervivencia de entidades que no han sido bien gestionadas y de las que, como en el caso de Lehman Brothers, no se quiso hacer cargo ningún otro banco.

Las Bolsas interpretaron la decisión del Gobierno de Estados Unidos y de los bancos centrales en este sentido y, aunque sufrieron fuertes caídas, resistieron el colapso. El mercado ya viene descontando hace meses los problemas del sector financiero y, sobre todo, apuesta porque los bancos centrales actuarán cuando la situación lo aconseje. Por eso, confía en que hoy la Reserva Federal dé un mensaje claro e incluso baje tipos para activar la economía y aliviar a los bancos estadounidenses. Si no fuera así, la crisis se agravará.

Una prueba más de la difícil situación financiera está en la decisión de los grandes bancos mundiales de crear un fondo de 70.000 millones de dólares para inyectar liquidez al sistema y devolver la confianza en el sector. Pero para que la credibilidad vuelva a las finanzas, antes han de aflorar las irregularidades en los balances. Según el sector, las autoridades de Estados Unidos tienen bajo vigilancia en estos momentos a más de 100 entidades. En todo caso, no se debe catalogar a toda la banca por igual. En ese sentido, el vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, insistió ayer en remarcar la fortaleza del sistema financiero español.

Esta crisis exige, como quiera que sea, que los bancos centrales agudicen los controles. Que el sistema financiero vuelva a la normalidad es tarea del propio sector y de las autoridades, y en ello deben volcar sus esfuerzos. Recuperar la imagen perdida por la banca de inversión en particular, y el sistema financiero internacional en general, será una dura tarea que llevará tiempo, pero también es imprescindible para salir de la fuerte crisis económica. Hasta que la liquidez no regrese a los mercados, las empresas y las familias seguirán sin poder acceder a los créditos. Lo que está en juego no es sólo la solidez de la banca mundial, sino la del conjunto de la economía.