EDITORIAL

Contra la sequía, imaginación

La necesidad aguza el ingenio. Forzados por la crisis de liquidez, los laboratorios donde se desarrollan los nuevos productos de los bancos y las cajas están a plena producción. Las entidades han empezado a lanzar al mercado, día sí y día también, un extenso catálogo de depósitos con el objetivo de captar fondos que palíen las dificultades para lograr liquidez en los mercados de capitales. Estas iniciativas auguran interesantes batallas por el pasivo.

El principal frente, como es lógico, está en la rentabilidad. Bancos y cajas han empezado a elevar la rentabilidad de sus depósitos en una carrera de la que aún no se ve la meta, pero que tiene al ahorrador como principal ganador. Los depósitos tienen entre sus virtudes la de ser uno de los productos de ahorro más sencillos, con escasa letra pequeña, sin comisiones y con el rendimiento prácticamente asegurado al 100%, salvo un indeseable caso de quiebra. La mayor rentabilidad se coloca así como principal argumento para captar clientes frente a la competencia.

No obstante, la oferta ha alcanzado tales cotas que los expertos consideran que las entidades tienen ya escaso margen para sacar al mercado productos nuevos, con rentabilidades más atractivas que las actuales. Aunque algunos especialistas opinan que el tope está en un punto sobre el euríbor -en la actualidad en el 5,3%-, será la capacidad de cada banco o caja, además de su necesidad, la que marque esos límites. En cualquier caso, existe unanimidad en que la guerra del pasivo se extenderá al menos unos cuantos meses. Y más mientras permanezca la incertidumbre sobre las tensiones en el mercado interbancario.

Frente a los planteamientos tradicionales para captar pasivo, como los depósitos a un año, las entidades han empezado a hacer hincapié en productos a menor plazo, lo que les proporciona liquidez a corto. En todo caso, los depósitos tienen en contra un marco fiscal que, además de equipararlos al resto de productos financieros -todos tributan al 18%-, hace que la retención se efectúe cada mes, y no en el momento del rescate.

Es sólo una más de las razones por las que la banca empieza a explorar otra oferta, que abre vías nuevas en un afán de reinventarse. En este sentido, la apuesta de Banesto ha introducido dosis de imaginación que, con toda probabilidad, han puesto a hacer horas extras a la competencia. Esta entidad empezó a dar ordenadores portátiles en febrero a los nuevos clientes a cambio fundamentalmente de domiciliar la nómina. Esa campaña ha superado las expectativas, lo que le ha llevado a dar ahora un televisor de 32 pulgadas. Pero el paso más largo lo acaba de efectuar en el campo de los depósitos. El banco que preside Ana Patricia Botín va a entregar un coche a cambio de contratar un depósito -una moto si el depósito es menor-. En la misma línea de captar fondos, BBVA ha reforzado este año su apuesta por el fútbol al sumar a la de Segunda la Liga de Primera División.

Regalar un coche o apoyar el fútbol no son alardes de originalidad, pero sí demuestran trabajo y ganas de hacer cosas distintas. Los datos demostrarán, además, que siguen siendo eficaces. Parece lógico esperar que, en las actuales circunstancias, la banca redoble su oferta con imaginación y nuevas ideas.