A fondo

A grandes males, grandes remedios

Ante una grave enfermedad lo mejor es intervenir. Eso es lo que acaba de hacer el Gobierno de Estados Unidos con el rescate de las dos principales hipotecarias del país, Fannie Mae y Freddie Mac. La Administración Bush ha preferido inyectar 200.000 millones de dólares en estas sociedades antes de que su quiebra arrastrase a a gran parte del sistema financiero norteamericano, y por contagio de Europa y Asia. Y es que Fannie Mae y Freddie Mac controlan la mitad de las hipotecas de EE UU, cinco billones de dólares gestionados en dos sociedades cuyo capital no supera los 80.000 millones. Dos gigantes privados que funcionan como firmas semipúblicas que no han hecho más que engordar sin que nadie se percatara de que su aparato digestivo (capitalización) no les permitía absorber más alimentos (hipotecas). Y al final pasa como a los globos, tanto se les hincha que explotan. Pero las consecuencias de sus muertes serían demoledoras. De ahí, que pese a que la mayoría de los Gobiernos defienden el no intervencionismo para su sistema financiero, en el peor de los casos, y éste es uno de ellos. Lo mejor es someterse a una operación a corazón abierto, a vida o muerte, caso de Fannie Mae y Freddie Mac. 'No había otra solución', aseguran los expertos.

Por ello no es de extrañar que representantes de la banca, bancos centrales y analistas, al final aplaudan las medidas adoptadas de urgencia por Estados Unidos. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, fue uno de los primeros en alabar la operación. Las medidas 'son muy importantes, y son bienvenidas en las circunstancias actuales', aseguró ayer Trichet durante la reunión de los bancos centrales de los países más industrializados del mundo (G-10) celebrada en Basilea. El vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, también reconoció la importancia de esta inyección de fondos. Afirmó que era una intervención 'muy potente, cuyas razones hay que entender dado el riesgo potencial' de estas compañías. Y pese a que el Gobierno español, y en concreto Solbes, ha preferido mantenerse al margen de medidas que puedan considerarse ayudas públicas para la banca en estos momentos de falta de liquidez, el responsable de Economía entiende las razones que han llevado al Gobierno de Bush a intervenir. Las dificultades de las dos entidades 'podían tener un cierto riesgo sistémico en el mercado americano de emisiones', lo que ha forzado a las autoridades norteamericanas a acudir al rescate de las dos hipotecarias.

Varios directivos de entidades financieras españolas y analistas coincidieron ayer con Solbes, pero fueron más explícitos. Creen que las consecuencias de una quiebra de Fannie Mae y Freddie Mac tendría consecuencias nefastas también para el mercado europeo. El efecto domino sería inevitable. Solbes recordó, no obstante, que el modelo hipotecario español, e incluso el europeo, no tiene nada que ver con el de EE UU.

Los expertos creen que se evita así una caída en cadena

Analistas de Intermoney resaltan la importancia de las medidas anunciadas el domingo. 'Sus consecuencias son beneficiosas para todos ya que devuelven la confianza en los bonos inmobiliarios. Su efecto es una cadena que llega a España. El mensaje que llega es optimista'. Fuentes de las cajas coinciden en que 'esta inyección de fondos permite a los inversores recuperar la credibilidad en el mercado, ya que se evitan efectos en cascada'. La AEB también defiende la señal que se da a los inversores.

Un ejecutivo de un gran banco recordaba que en España también se acudió al rescate de un importante banco hace 15 años, Banesto.

Varios expertos, no obstante, aprovechan para defender la medida de Estados Unidos y criticar la decisión del BCE de la semana pasada de endurecer las garantías de los bonos hipotecarios de las entidades europeas. 'La decisión del BCE no tiene demasiado impacto entre la banca española para obtener liquidez en el eurosistema. Pero es cierto que el mensaje que ha quedado grabado en el mercado es equivoco y, por lo tanto negativo. Es una mala señal. Y ahora lo que se necesitan son mensajes positivos, y el de Estados Unidos lo es', recalcan algunos analistas. Es cierto, se necesitan actuaciones que devuelvan la confianza en la banca, pero también medidas que eviten otra vez casos como el de Fannie y Freddie por un crecimiento incontrolado.