COLUMNA

Callejón sin salida en EE UU

Los inversores parecen pensar que la bazuca de Hank Paulson es en realidad una varita mágica. Los mercados recibieron con júbilo la casi nacionalización de los bancos hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac por parte del secretario del Tesoro de EE UU. Pero este cañonazo probablemente vaya a provocar sustanciales daños colaterales financieros.

Por supuesto, todo podría ir como está planeado. Los precios de las casas podrían estabilizarse, así que el Gobierno de EE UU terminaría gastándose mucho menos en sostener los precios de las viviendas que los alrededor de 300.000 millones de dólares que estiman los analistas. Las compras directas del Gobierno de activos respaldados por hipotecas podrían resultar temporales.

Pero sacar al Gobierno de este mercado políticamente sensible será difícil. Los propietarios no querrán que se terminen los bajos márgenes en los préstamos permitidos por el apoyo del Gobierno. Y el sistema bancario de EE UU no tiene suficiente capital para recuperar el 75% del mercado hipotecario que poseen Fannie y Freddie (y no será fácil encontrar más capital en una economía débil).

Este último movimiento era esperado, y probablemente inevitable, pero sólo fortalecerá la resolución del Gobierno en prevenir que los precios de la vivienda bajen más allá de lo absolutamente necesario. El Gobierno incluye a la Reserva Federal, técnicamente independiente. Como banquero de último recurso, no querrá amenazar el préstamo de hipotecas subiendo los tipos de interés, incluso si la inflación permanece elevada.

El Gobierno no tiene ninguna varita mágica que agitar. No puede reunir fondos para conseguir de la nada cinco billones de dólares en papel respaldado por hipotecas. Tampoco puede hacer que impuestos más altos resuelvan el problema, puesto que los contribuyentes y los propietarios son básicamente los mismos. Una mayor carga impositiva dejará menos para pagar las hipotecas.

Este callejón sin salida quiere decir que el Gobierno, casi seguro, creará nuevo dinero -una parte del cual hará subir los precios minoristas- o tendrá que depender aún más de los inversores extranjeros. O ambas cosas. Hasta ahora los extranjeros han estado dispuestos a pagar, como testimonia el rendimiento negativo del 4% del bono de EE UU a 10 años.

Pero cuando los extranjeros consideren las implicaciones de un Gobierno más interesado en los propietarios que en la estabilidad de precios podrían comenzar a alejarse. Si lo hicieran, el rendimiento de los bonos aumentaría y el dólar reanudaría su caída. æpermil;se es el problema de despilfarrar el dinero.

Por Edward Hadas

Bg GROUP, bajo presión

La batalla por Origin Energy ha alcanzado su punto álgido. Hace tres meses, el productor de gas llevaba camino de recomendar una oferta de BG Group que le valoraba en 17.000 millones de dólares australianos. Pero cuando su rival Santos lanzó una valoración mayor del malayo Petronas, Origin dejó colgado a BG. La decisión ha valido la pena. Origin ha obtenido una oferta de ConocoPhillips por casi el doble.

BG había argumentado que Origin se equivocaba al compararse con Santos. Pero no calculó la exuberancia de Conoco sobre el gas natural licuado (GNL), el combustible alternativo del momento. Conoco ha puesto su dinero en Origin atraído por el objetivo de convertir los activos de gas en GNL, que puede ser despachado en todo el mundo cuando los precios del gas están en su punto máximo.

Para BG es difícil de igualar. Conoco ofrece pagar 9.600 millones de dólares australianos en varios años. Descontando un 7% de costes de capital, lo está valorando a precio de hoy en 8.500 millones. Y valora los activos de gas en 17.000 millones. El factor está en que la valoración independiente de Origin de sus otros activos, incluidos su base de clientes minoristas, y el valor empresarial de la compañía es de 30.000 millones de dólares australianos.

Las cosas no son tan simples sin embargo. BG puede haber ofrecido menos en papel, pero su oferta es en dinero, y es pagadera. Con la oferta de BG, Origin podría también estar libre de la necesidad de invertir en la nueva planta de GNL, que podría costar unos 10.000 millones de dólares australianos. No es una simple cuestión de números, sino de una gran prima en dinero de BG frente a una opción a largo plazo de Conoco.

El resultado es que BG no está muy lejos del total. Elevar un 20% la oferta de BG podría dar a los inversores una alternativa creíble a Conoco. Sin embargo, si BG abandona su oferta, el consejo de Origin tiene el poder de dar un empujón a la joint venture sin un voto del accionista. El molesto valor de eso solo podría dar a BG una razón para mantener su oferta hostil abierta.

Por John Foley