EDITORIAL

Los resultados ya olfatean la crisis

Las grandes empresas cotizadas siguen registrando cifras desconocidas de beneficios, a juzgar por los resultados obtenidos hasta junio. Pero en un buen número de variables se detecta ya que los efectos de la crisis financiera internacional y la económica doméstica han comenzado a filtrarse en las cuentas de resultados. No obstante, los registros de ventas siguen contabilizando una razonablemente buena marcha de los negocios en los seis primeros meses del año, si bien es cierto que el carácter multinacional de la gran mayoría de las empresas que cotizan en el Ibex 35, así como la fuerte presencia de empresas financieras y de utilities les confiere un formidable pertrecho ante la caída de la demanda.

Mientras la facturación ha aumentado un 19% en el periodo computado, a salvo de conocerse los datos de unas cuantas empresas que han retrasado la presentación de resultados hasta el final del calendario permitido (Bolsas y Mercados, Iberia, Grifols, Ferrovial, Abengoa, Cintra, Técnicas Reunidas e Inditex), el beneficio de explotación, la variable que mejor refleja la marcha de las empresas, puesto que excluye del cómputo los resultados extraordinarios, aumenta un 15%. Es una cifra muy positiva, que supone un nuevo récord para las compañías, pero con un aumento bastante más moderado que el 25% del primer semestre de 2007.

El resultado neto, que contabiliza también los beneficios atípicos computados por las empresas y que han sido moneda común en los últimos años, sobre todo entre las entidades financieras que se han deshecho poco a poco de sus carteras industriales, aumenta un 26,4%. Pero esta variable está muy distorsionada por el cómputo de los activos de Endesa que Enel y Acciona han vendido a la alemana Eon, por valor de más de 4.550 millones de euros, y que hoy es beneficio computable, pero en adelante es una reducción del balance que tendrá reflejo en la cuenta de resultados de la eléctrica. Pero haciendo abstracción de esta partida extraordinaria, el beneficio neto sólo avanza un 5,2%, la proporción más moderada desde 2002, y lo es como consecuencia del crecimiento del coste de la financiación provocado por la crisis financiera mundial. Los costes financieros, sin duda la partida más dañada en este semestre, han aumentando un 18,8% (más de 6.100 millones para las empresas del Ibex).

Las empresas españolas han sido protagonistas en los últimos años de procesos de consolidación corporativa aprovechando la fuerte generación de recursos en la economía nacional y la abundancia de liquidez a bajo coste en los mercados internacionales. Y pese a que esa circunstancia haya deteriorado las cuentas semestrales, en las últimas semanas se han reanimado los movimientos corporativos, aprovechando sobre todo los atractivos precios de algunas empresas en los mercados bursátiles.

Si la banca internacional limpia pronto de sus balances los activos dañados por la crisis y recupera la confianza, la liquidez volverá a fluir a precio razonable. Así, las empresas consolidadas recuperarán sus proyectos de expansión, que han sido uno de los motores que en el ciclo recién concluido han movido el beneficio empresarial y las plusvalías para sus propietarios, sean socios de referencia o pequeños accionistas.