A fondo

Remando a contracorriente

Un somero repaso de las medidas anunciadas ayer por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para luchar contra el parón en que se encuentra la economía española en la actualidad permiten destacar la amplitud de mira de las mismas, que se extienden por buen número de sectores económicos (energía, telecomunicaciones, turismo, vivienda, transporte de mercancías y de viajeros, servicios profesionales...) y la administración (recorte de gasto corriente, reducción de aranceles notariales y registrales y simplificación de trámites).

Sin embargo, buena parte de la oposición política y de los agentes sociales coinciden en calificarlas de insuficientes, por no albergar en profundidad la situación de otros sectores. Entre ellos se encuentra el financiero. Y es que del mismo, el plan del Gobierno se ciñe exclusivamente a ofrecer para los próximos dos años más créditos blandos del ICO y del Tesoro para pymes y titulización de fondos ligados a la vivienda. Ambas medidas son acogidas con agrado por banca y pequeñas empresas pero algo exiguas en el escenario actual de fuerte restricción del crédito y de tendencia al alza de los tipos de interés planteada por el Banco Central Europeo.

Además, existe otro problema de calado y es si tales medidas anunciadas ayer por Zapatero en la sede del Consejo Económico y Social (CES), templo de empresarios y sindicatos, serán eficaces a corto plazo para atajar la fuerte desaceleración económica iniciada ya en el cuatro trimestre e 2007 y que, hoy por hoy, ha comenzado ya a destruir empleos. El Gobierno ha tardado más de tres meses en desarrollar un amplio paquete que complete el ya aprobado con urgencia en abril. En principio parecería que ha pasado poco tiempo pero con una fuerte tormenta económica como la actual, las semanas cuentan como meses. Sobre todo, teniendo en cuenta que gran parte de las medidas liberalizadoras y que afectan a entes públicos (privatización parcial de AENA y segregación de la parte de mercancías en la gestión de Renfe) necesitarán un periodo mínimo de maduración para que surtan efecto. Por otro lado, otras medidas que afectan de lleno a consumidores y empresarios como el recorte de aranceles notariales y registrales y la aceleración de la devolución del IVA a las pymes no entrarán en vigor hasta 2009.

Muchas medidas no tendrán el efecto a corto plazo que sería necesario

Como indicaba hace sólo unos días a este periódico un alto cargo de la CEOE que prefiere nadar en el anonimato, 'al Gobierno le ha pillado por sorpresa la tormenta financiera y económica', y en plena tempestad 'es difícil remar contracorriente' con la aplicación de medidas urgentes que deberían haberse puesto sobre la mesa meses antes de que estallaran los problemas.

Lo cierto es que, con rayos y truenos sobre el firmamento económico, la expectación generada ayer en el CES por el presidente Zapatero era máxima. El tejido empresarial estaba muy atento a la reacción de un Ejecutivo que el empresariado necesita para generar confianza en la economía, aspecto del que consumidores y agentes sociales han empezado a flaquear. De hecho, tanto sindicatos como patronal llevaban ya varias semanas reclamando una vuelta de tuerca al plan aprobado en abril por el Gobierno y que contenía ayudas directas parciales en materia fiscal.

Por otro lado, el anuncio de un plan de austeridad en el gasto público (con congelación de salarios de altos cargos y de oferta de empleo), manido en toda etapa de crisis económica, puede quedar corto si los ingresos tributarios siguen desfondándose como ha ocurrido hasta ahora. Con todo, la apuesta por el equilibrio presupuestario en pleno cambio de ciclo es elogiada por todos. Esperemos que esta apuesta no se vea truncada por la tozuda realidad.