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¿Quiere invertir? Confíe en una mujer

Aunque los inversores se fían más de los varones, el éxito es mujer. Ellas arriesgan menos, pero obtienen mejores resultados a largo plazo.

¿Cuánto vale una mujer? En Nueva York, lo mismo o más que un hombre. Las mujeres entre 20 y 30 años ganan más que los hombres de esa edad. El porcentaje de académicas es superior al de ellos. Ascienden con mayor rapidez y cobran un 17% más que los neoyorquinos, según un estudio del sociólogo estadounidense Andrew Beveridge. En Fráncfort, sin embargo, un 25% menos. Aunque si se toma sólo el grupo de las académicas, la brecha salarial es inferior, con una diferencia de sólo el 10% en Hamburgo, Múnich y Fráncfort.

Pero la cuestión es cómo evolucionarán los sueldos de los hombres y de las mujeres en la nueva economía del conocimiento. Y por qué todavía un hombre de negocios transmite una imagen de mayor seriedad que una ejecutiva. O, usted, ¿a quién le entregaría su dinero para invertir? ¿A un hombre o a una mujer?

Un estudio realizado en EE UU apunta que, en las decisiones de los inversores, el sexo del directivo resulta un factor crucial: 'Una joven sociedad anónima dirigida por una mujer que quiera salir a Bolsa lo tendrá peor que una compañía con un hombre como jefe', afirma Judi McLean Parks, profesora de Economía de Washington University en St. Louis. También los investigadores alemanes Alexandra Niessen y Stefan Ruenzi, de la Universidad de Colonia, que analizaron la evolución de los fondos de inversión estadounidenses entre 1994 y 2003, han apreciado diferencias entre las sociedades conducidas por hombres y las lideradas por mujeres.

'Las jóvenes son las ganadoras de la formación académica de los últimos años; lo que se evidencia ahora en sus sueldos', concluye el sociólogo Beveridge. Pero, los hombres siguen teniendo todavía una mejor imagen en el mundo de las finanzas. Las economistas estadounidenses Judi McLean y Lydia Bigelow han descubierto que el aspecto físico y el sexo son fundamentales en la toma de decisiones económicas. Las investigadoras se inventaron una sociedad anónima que necesitaba capital e imprimieron folletos. La mitad de ellos, con una mujer como máxima responsable. De pelo corto y media sonrisa. En la otra mitad aparecía un hombre al frente de la empresa ficticia. Serio y trajeado, con corbata y barba canosa.

Los folletos se repartieron entre dos grupos diferentes y se les preguntó ¿cuánto dinero invertiría usted en esta empresa? En la liderada por el hombre, los 222 participantes apuntaron una suma tres veces superior a la de ella. '¿Cuánto dinero debería ganar el directivo?' 'æpermil;l más que ella'. '¿Quién tiene más experiencia?' De nuevo, la respuesta fue que él más que ella. 'El sexo del directivo lo influía todo', dice Judi McLean Parks. Incluso las participantes confiaban más en el CEO varón que en la ejecutiva y calculaban que su empresa era más rentable que la de ella.

También los investigadores financieros Alexandra Niessen y Stefan Ruenzi han observado actitudes distintas entre hombres y mujeres en el mundo de los negocios. Aunque todos los fondos de inversión estadounidenses analizados entre 1994 y 2003 presentaban resultados similares (independiente del género de sus jefes), Niessen y Ruenzi observaron claras diferencias. Los mánager asumían riesgos superiores y gestionaban un mayor volumen de operaciones de compra y de venta; por lo que entre los hombres había más profesionales de éxito que entre las mujeres. Pero también más perdedores. Y en los fondos gestionados por ellas afluía menos dinero: aproximadamente un 17% menos, anualmente.

Pero, eso no quiere decir que actúen peor. Aunque la Bolsa siga siendo masculina, el éxito se lo llevan ellas. Según datos de los broker online alemanes, las inversoras cosechan mayor éxito y mayores beneficios que los inversores. Y cada vez más alemanas se ocupan personalmente de sus propias finanzas y planes de pensiones (el 52% frente al 49% de los hombres), según un estudio del instituto TNS Infratest realizado por encargo de la aseguradora británica Standard Life. En líneas generales, ellas apuestan más por productos seguros y poco rentables y menos por fondos de inversión y valores; pero si optan por la Bolsa, brillan por su talento. Así lo afirman los agentes de los grandes bancos online alemanes, su clientela es masculina, pero el éxito es femenino. Jörg Neumann, jefe de customer intelligence de Cortal Consors (un broker online de Nuremberg), estudió los resultados obtenidos por su clientela entre octubre de 2006 y enero de 2007. Los depósitos de la clientela femenina presentaban menos oscilaciones y alcanzaban mejores resultados. 'Lo que coincide con estudios anteriores. Además, en situaciones de crisis y de caída de las cotizaciones, ellas demuestran tener todavía mejor olfato'.

También la filial Comdirect del Commerzbank ha observado que entre su clientela con mayor éxito son mujeres las que mayores beneficios obtienen por capital invertido. Lo que coincide con los resultados de la investigación del Centre for Financial Research de la Universidad de Colonia: las directivas de fondos se arriesgan menos; pero obtienen mejor resultado a largo plazo.

Constanze Hintze, de la consultora financiera Svea Kuschel de Múnich, explica así el éxito femenino: 'Son más constantes, diversifican mejor su cartera y apuestan por lo seguro.' Las mujeres suelen tener menos capital que ellos y, por tanto, más que perder. 'Quizás, por eso, se mueven más con una visión a largo plazo', apunta la asesora financiera Susanne Kazemieh, que fundó en 1989 el grupo de mujeres financieras FrauenFinanzGruppe, de Hamburgo. Kayemieh: 'No es que les asuste arriesgarse; sino que son más conscientes del riesgo.' La experta suiza Renate Schubert confirma la experiencia de FrauenFinanzGruppe: 'Cuanto más informadas en el mercado financiero, más se arriesgan. Por el contrario, los hombres asumen una actitud más precavida cuanto más conocimientos tienen'.

Las excepciones, en la alta dirección

Las grandes empresas y organismos económicos rara vez están dirigidos por mujeres. Clara Furse, consejera delegada de la Bolsa de Londres o Susan Decker, presidenta de Yahoo, siguen siendo excepciones. En el sector financiero destaca Sallie Krawcheck, presidenta de Citi Global Wealth Management, y en España, Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto.

En Alemania también escasean. Entre los representantes de la asociación de derivados financieros aparece una sola mujer: Petra Becher, responsable de marketing y comunicación de derivados del banco de inversión UBS. El 50% del personal que entra a trabajar en los bancos y las entidades financieras son mujeres. Pero sólo el 3% de la alta dirección está en sus manos. Y el 77% de las mujeres en puestos directivos no tiene hijos.

No obstante, algo está cambiando. Precisamente es en una de las áreas financieras más innovadoras, la de certificados y derivados, donde hay cada vez más mujeres; sobre todo en comunicación y ventas.

'Las mujeres deben dejar de pensar con complejos', reclama Funda Tarhan, portavoz de productos estructurados del holandés ABN Amro. 'La inseguridad es un problema femenino', afirma Marion Festing, profesora de la Escuela superior de Economía y Gestión de personal y liderazgo intercultural, que ha realizado un estudio sobre mujeres directivas en el mundo de las finanzas. Según Festing, otro problema es que las estructuras organizativas y las redes de contactos siguen siendo masculinas. Funda Tarhan forma parte de una red de mujeres del sector, financiada por ABN Amro, entre otras entidades. Hay más redes, como la de UBS (Women's Business Network), Citi y Commerzbank. No obstante, para Festing, mejor que las redes de mujeres son los programas de mentores porque conducen a redes mixtas.