EDITORIAL

Latinoamérica es rentable

La apuesta por América Latina de las grandes empresas españolas está dando notables réditos. Un análisis detallado de los resultados de los seis blue chip del Ibex -Telefónica, Santander, BBVA, Repsol, Iberdrola y Endesa- demuestra que uno de cada tres euros de sus beneficios netos en 2007 se generaron al otro lado del Atlántico. Los buenos resultados obtenidos gracias a la presencia en la zona son una justa recompensa para unas empresas que supieron aguantar situaciones muy duras en algunos países como Argentina, donde además de a fuertes costes económicos y a las veleidades de los distintos Gobiernos tuvieron que enfrentarse a un desgaste de imagen por el mero hecho de ser españolas. Aun así, su presencia se convirtió en estratégica y así lo atestiguan los 180.000 millones de euros invertidos en la región por estas seis grandes corporaciones durante los últimos años.

Pero los buenos resultados económicos no son la única ventaja que aportan estas inversiones. La apuesta por la diversificación geográfica se ha convertido en uno de los elementos competitivos más valorados en algunas empresas españolas. En una situación de debilidad económica en Europa y de desaceleración en España, la presencia en estos mercados supone un refugio que genera tranquilidad. Y así lo descuentan los mercados. Desde el punto de vista bursátil se ha producido un giro de 180 grados en apenas un lustro, cuando los inversores internacionales penalizaban a las empresas españolas -y con ello, al índice selectivo- por su fuerte exposición a un continente marcado por la inestabilidad política y la debilidad económica. Sin embargo, actualmente Latinoamérica no resta para los analistas, sino que suma. Y eso a pesar de que todavía existen tensiones geopolíticas, principalmente por el comportamiento de determinados Gobiernos de corte populista cuyas decisiones han generado inseguridad jurídica a algunas empresas españolas. Pero la estabilización de Brasil, México y, en menor medida, Argentina sirve como catalizador para minorar los riesgos políticos de otros países.

Aunque, en realidad, el gran atractivo del continente se centra en su vigor económico, pues en conjunto la economía crecerá de media un 4,7% este año. Esta situación está permitiendo la regeneración de la clase media en muchos países de la región, lo que puede atraer a otro tipo de compañías españolas, dedicadas a la distribución, al comercio o al sector inmobiliario. Sería un alivio teniendo en cuenta que son actividades seriamente castigadas por la drástica desaceleración económica en España y cuyo potencial de crecimiento en aquella zona tiene alto recorrido.

Y la apuesta de las grandes empresas españolas por América no para. El último en desembarcar en la zona ha sido La Caixa, que ha entrado en la entidad financiera mexicana Inbursa -propiedad del magnate Carlos Slim- por medio de su holding cotizado Criteria. La toma del 20% del capital de Inbursa es un principio para poder saltar a otros países de la zona, con la clara intención de desarrollarse y crecer en ellos. La inversión en América Latina se ha convertido, sin duda, en uno de los éxitos más sonoros de las grandes empresas españolas en las últimas décadas.