Contabilidad nacional

El Gobierno admite que la crisis se comerá el superávit estatal este año

Con todas las reservas del mundo, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, aseguró ayer que la Administración central cerrará el año 'en torno del equilibrio'. La crisis inmobiliaria que castiga la recaudación por IVA y los gastos del Estado para cumplir con la rebaja fiscal de los 400 euros imposibilitan alcanzar el superávit del 0,3% que previó el Gobierno.

El Gobierno admite que la crisis se comerá el superávit estatal este
El Gobierno admite que la crisis se comerá el superávit estatal este

Los ingresos del Estado central no evolucionan al ritmo previsto. De enero a abril, la administración central obtuvo un superávit de 8.907 millones de euros, un 60% menos que en el mismo periodo del año anterior, según datos que presentó ayer el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, quien aseguró que a pesar de todo, la 'situación sigue siendo cómoda'.

El superávit del Estado central bajó en abril al 0,79% del PIB. Especialmente negativo es el dato de IVA, cuya recaudación ha caído un 10,2% en los cuatro primeros meses del año. Ocaña cree que este podría ser el peor dato desde 1993. En particular, las pymes ligadas directa o indirectamente al sector de la construcción son las que más han reducido su aportación a las arcas públicas. La recaudación por IVA en pequeñas y medianas empresas bajó un 15,7%, mientras que la evolución es ligeramente positiva para las grandes compañías.

Para ver la botella medio llena, el secretario de Estado de Hacienda resaltó 'la fortaleza notable' del impuesto sobre la renta. De enero a abril, el Estado ingresó 30.659 millones de euros, un 9,2% más que hace un año. Sólo el IRPF logra que la caída de la recaudación no sea más sangrante para las arcas públicas. Aún así, los ingresos no financieros totales del Estado descendieron en un 5,2%.

Por otra parte, la escalada del precio del crudo, que debilita el consumo y aumenta los costes empresariales, también dificulta que el Estado central pueda obtener por cuarto año consecutivo superávit. En cualquier caso, Ocaña remarcó que la previsión de cerrar el año en equilibrio fiscal afecta a la administración central. Para el conjunto de las administraciones públicas (central, autonómica, local y Seguridad Social) se espera un ligero superávit gracias a la Seguridad Social. Si bien no quiso realizar pronósticos sobre las cuentas autonómicas, todo indica que las comunidades cerrarán el año con déficit y lejos del objetivo de obtener un saldo positivo del 0,25% como establecen los presupuesto para este año.

Sobre el tercer gran impuesto, el de sociedades, los datos muestran una caída del 59,5%, aunque Ocaña advirtió que ello no es significativo. El Gobierno, ante las dudas que provoca el nuevo plan general contable, aumentó hasta el 5 de mayo el plazo para realizar el primer pago fraccionado del impuesto de sociedades. Así, hasta junio (cuando se disponga de los datos cerrados de mayo), no se conocerá, a ciencia cierta, cual es la evolución del impuesto que grava los beneficios empresariales.

A diferencia del capítulo de los ingresos, en gastos, la situación sigue el guión establecido sin grandes sobresaltos. El Estado central gastó en los cuatro primeros meses del año 47.870 millones de euros, un 5% más que en el mismo periodo del año anterior.

Sin subida en el impuesto sobre hidrocarburos

Una inflación superior al 4% y un precio del crudo en torno a los 130 dólares el barril son motivos más que suficientes para que España retarde la subida del impuesto de hidrocarburos. Así lo confirmó ayer el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, que admitió la preocupación del Gobierno ante la espiral inflacionista que afecta a los precios de los carburantes.

En virtud de una directiva europea para armonizar fiscalmente los gravámenes de la energía, España debería aumentar el impuesto de hidrocarburos. Por ejemplo, la legislación comunitaria establece una tributación mínima para el gasóleo de 302 euros por cada mil litros en el caso de España, mientras que la tributación actual no alcanza los 294 euros por mil litros.

Ocaña reconoció que el Gobierno deberá subir el impuesto de hidrocarburos antes de 2012 para adaptarse a la normativa europea. Sin embargo, insistió en que, con una situación como la actual, sería una política totalmente contraproducente. Ocaña defiende que lo mejor es esperar a ver cómo evoluciona el precio del petróleo en los próximos meses.

De enero a abril, el Estado recaudó 3.373 millones de euros por el impuesto de hidrocarburos, un 3,1% menos que en el mismo periodo de 2007. Este tributo representa el 53,1% de la recaudación total del grupo de los impuestos especiales.

Sin embargo, la buena evolución recaudatoria de otros tributos, como el que grava las labores del tabaco o la cerveza, permitió que el Estado ingresara por los impuestos especiales 6.352 millones de euros durante los primeros cuatro meses del año, un 1,6% más que el año anterior.