A fondo

Ahora que Astroc vale más, vale menos

Astroc, la inmobiliaria fundada por Enrique Bañuelos y que se ha convertido en un icono de la exuberancia del sector inmobiliario español hasta 2007, cayó ayer en Bolsa un 9,8% cerrando a 6,22 euros por acción. El precio de cierre de ayer es por vez primera desde que la compañía salió a Bolsa, en mayo de 2006, inferior a los 6,4 euros a los que empezó a cotizar.

Lo cual parece totalmente incongruente con las distintas valoraciones de los activos de la compañía: cuando Astroc debutó en Bolsa, CB Richard Ellis estimó que los activos de la compañía tenían un valor cercano a los 423 millones de euros; el 12% del suelo del que disponía la empresa era protegido y la actividad fundamental de la promotora, desarrollada casi en su totalidad en la Comunidad Valenciana, se limitaba a la negociación de la calificación del suelo.

A pesar de las escasas credenciales con las que compañía se estrenaba en el mercado, su valor en Bolsa se disparó superando los 70 euros por acción en febrero de este año. A ese alza contribuyeron apellidos ilustres del empresariado español, entre ellos Godia y Ortega, que se sumaron al accionariado de la empresa. Una vez alcanzado ese techo de cotización, los títulos de la inmobiliaria han ido perdiendo valor, especialmente desde que fuera puesto en evidencia en la auditoría de Astroc de su ejercicio pasado el escaso valor de sus activos en comparación con su capitalización en Bolsa.

El desplome en el mercado de la compañía coincide con la fusión acordada entre Astroc, la división inmobiliaria del grupo Rayet y Landscape. La compañía aseguró el viernes pasado que la integración da lugar a un grupo con activos valorados en 3.420 millones de euros; el 93% del suelo del que dispone es urbano o semifinalista y además de en Valencia está presente en Madrid, Cataluña y tiene asimismo 4,4 millones de metros cuadrados en Brasil, donde la empresa pretende desarrollar un 'gran complejo turístico'.

Es decir, que ahora que Astroc ha multiplicado por más de ocho el valor de sus activos, que ha extendido su presencia geográfica y que empresarios del sector reconocidos como Juan Carlos Nozaleda (del grupo Nozar, presidente de Astroc), o Félix Abánades (del grupo Rayet, y que pretende alcanzar el 40% del capital sin lanzar una opa por el 100% del capital), su valor en Bolsa vale menos. Diversas razones pueden explicar esta incongruencia.

En primer lugar, el contexto en el que vive ahora Astroc es totalmente distinto al de 2006, cuando todavía no se hablaba de crisis inmobiliaria. La mayoría de empresas cotizadas del sector sufren caídas en Bolsa.

El baile accionarial vivido en Astroc, la salida de Juan Antonio Alcaraz de la compañía (fichado como consejero delegado, se suponía que iba a enderezar el rumbo de la inmobiliaria) y los planes anunciados que después fueron olvidados (como una ampliación de capital de 2.000 millones o una posible fusión con Aisa) han restado confianza sobre la empresa. Lo que también pesa es la posibilidad de que la CNMV obligue a Rayet a lanzar una opa por el 100% del capital al superar el 30%, lo que modificaría los planes anunciados.

Además, cabe apuntar otro factor: la compañía propondrá el próximo año en la junta general de accionistas una ampliación de capital por 800 millones de euros. Ese importe será en una parte no dineraria, dirigida a capitalizar créditos subordinados de Nozar y CV Capital frente a Astroc, y otra dineraria para permitir al resto de accionistas mantener su peso proporcional en la compañía. Y el precio de emisión será de cinco euros por acción.