EE UU

Las 'subprime' aprietan el cinturón a Nueva York

Los 'bonus' de Wall Street pueden caer este año un 10%

No es un ejecutivo de un gran banco con CDO en su cartera. Ni un operador en una sala de intermediación. Pero, para Thomas DiNapoli, la crisis crediticia que está arrollando a la banca de inversión es un problema muy serio al que no le quita ojo. DiNapoli es el interventor del Estado Nueva York, y asiste preocupado a la crisis de una industria desproporcionadamente dinámica y rentable para las arcas públicas. El interventor recomienda a las administraciones local y estatal apretarse el cinturón en sus presupuestos, y que no esperen en sus cuentas la abundancia que dejó el año pasado Wall Street.

Para empezar DiNapoli cuenta, según ha expuesto en un reciente informe, con que los bonus que se abonan a fin de año a los trabajadores del sector de las finanzas caigan un 10% con respecto a 2006. Bien mirado, y teniendo en cuenta los volátiles resultados del sector, la caída sería pequeña. Según el interventor la razón es que a pesar de la caída de beneficios -el 64,8% en el tercer trimestre- los resultados de las siete primeras firmas fueron un 41% mayores en el primer semestre. Pero le preocupa más el año que viene.

Desigualdad creciente

La rebaja del bonus no es un gran drama porque el pasado fue un año de records en el que los empleados de los bancos y firmas de inversión recibieron 23.900 millones de dólares (16.515 millones de euros con el actual cambio) de forma conjunta. Como media, cada empleado se llevó un cheque de 136.000 dólares. Además del bonus, unidos los bonus al salario base, los pagos a la nómina de Wall Street ascendió a 59.800 millones de dólares. Los cálculos de DiNapoli apuntan a que el salario medio del empleado fue de 339.910 dólares, un 17% más que en 2005, cuando el resto de los neoyorquinos se embolsa unos 59.530 como media, apenas un 5% más que el año anterior.

Nueva York es una ciudad desigual, y eso preocupa a las autoridades, pero el informe DiNapoli destila más una preocupación por las cuentas de una ciudad que depende del bolsillo de ese 5% de la población que trabaja en servicios financieros. Son pocos pero suponen el 23% de la masa salarial de Nueva York. Hace 20 años la plantilla de Wall Street era casi la misma, el 4,5% de la total de la ciudad, y sus salarios suponían el 9,7% del total. Desde el prisma fiscal, para la ciudad esta élite de trabajadores supone el 9% de los ingresos por impuestos, y para el estado aproximadamente el 20%. El alcalde Michael Bloomberg y el gobernador Eliot Spitzer ya han anunciado los primeros recortes en los presupuestos.

El informe del interventor DiNapoli también da claves históricas para entender cómo las desigualdades no hacen más que aumentar a pesar de los reveses de los ciclos económicos. Wall Street se tuvo que apretar el cinturón entre 2000 y 2003 cuando se perdieron 34.000 empleos anualmente. El capital dedicado al bonus de 2002 fue de sólo 9.800 millones de dólares. Desde 2003 el empleo se ha ido recuperando y solo en los primeros tres meses del año se habían añadido 10.000 nuevos empleos. En el tercer trimestre empezaron de nuevo los despidos.

El sector inmobiliario, ¿el siguiente?

Según el informe de Mercer sobre el coste de la vida en 2007, Nueva York es la ciudad más cara para vivir en EE UU y la número 15 en todo el mundo. Para quien no trabaja en la industria financiera es difícil de creer que pueda haber una ciudad mucho más cara dadas las diferencias de ingresos. Según un reciente estudio pedido por The New York Times a la cionsultora Blum Weprimn Associates, lo que hace sentir el peso de lo cara que es la ciudad es el sector inmobiliario; tanto el coste del alquiler como el de las hipotecas.

En muy buena medida, los costes de los alquileres y los precios de las viviendas han sido impulsados por la reciente bonanza de la Bolsa y la buena fortuna de los gestores de fondos, capital riesgo y operadores de Wall Street. Lujosos hoteles como el mítico Plaza se han transformado en edificios residenciales, y la antigua sede de JP Morgan en Wall Street, epicentro del mundo financiero, se ha convertido en un edificio residencial de lujo diseñado por Philippe Starck. Entonces, si caen los bonus, ¿cae el sector inmobiliario? Los intermediarios no están aún preocupados. La caída de los bonus les parece mínima y creen que los alquileres seguirán al alza. El precio de los inmuebles puede seguir creciendo, desafiando la tendencia del resto del país, porque la caída del dólar ha llevado a muchos extranjeros a hacerse con el precioso pie cuadrado de la ciudad a unos precios aún competitivos. El interventor de Nueva York, Thomas DiNapoli, puede estar tranquilo.