Las consecuencias del ajuste inmobiliario

Más avales para promover y peor acceso al crédito

El impacto de la crisis sobre las pequeñas empresas

Es la persona por cuyas manos pasan todos los proyectos de Valladares Ingeniería, una empresa creada hace 10 años y que en ese tiempo ha sufrido un crecimiento similar al del sector de la construcción. En la actualidad tiene una cartera de 10.000 viviendas al año, emplea a 170 trabajadores, factura nueve millones de euros y tiene sedes, además de la central en Madrid, en Valladolid, Sevilla y Málaga.

Juan José Casals, director de proyectos de la empresa de ingeniería, reconoce que han empezado a notar el aterrizaje suave en varios aspectos. 'Los primeros afectados por la menor actividad de la construcción han sido los estudios de arquitectura que, ante el descenso de proyectos visados, se han visto obligados a parar contrataciones o incluso a cerrar en algunos casos', señala.

A su juicio, los principales damnificados de la desaceleración han sido los promotores, que han sufrido fuertes restricciones de crédito desde que surgió la crisis hipotecaria en EE UU. 'Ya no se financia tan alegremente a los promotores. Antes un promotor podía pedir financiación para construir 100 unidades sin ningún problema, mientras que ahora tiene que tener vendido al menos el 30% o el 40% de las unidades sobre plano antes de empezar acometer la edificación', asegura.

Sin embargo, Casals considera positiva esta restricción al crédito y la eliminación de algunos actores 'para acabar con las inercias malas del sector y para alcanzar una redimensión del sector'. En su opinión, lo que no era lógico es que una promoción estuviera vendida en un 80% antes de poner un solo ladrillo o que consiguiera financiación sin saber si iba a ser capaz de venderlo.

Entre los aspectos negativos, Casals recalca el más que previsible traslado de la inversión extranjera hacia otros países. 'La inversión se está yendo al sector de la construcción de países como Polonia, Bulgaria, México, Portugal y Turquía, que ofrecen mejores rentabilidades en la actualidad', dice.

Preguntado sobre la estrategia de la compañía a corto plazo, afirma que la caída de la edificación residencial intentará ser compensada con la construcción de hoteles, hospitales o centros comerciales. 'Si el reparto anterior era un 50% y un 50%, ahora será de un 30% para residencial', puntualiza, a pesar de confirmar que también existe un cierto parón de en la actividad constructora en el sector industrial.

'Un recién licenciado no puede cobrar 36.000 euros de inicio'

La mejor noticia para Valladares Ingeniería es que dispone de un gran margen de maniobra para capear la crisis de la construcción y de una capacidad de adaptación inmediata 'por nuestra actual cartera'.

Casals reconoce que una corrección del mercado servirá para adecuar los salarios a la experiencia, algo que no ocurre en la actualidad. 'Se están contratando jefes de obra sin experiencia que empiezan cobrando entre 36.000 y 40.000 euros y que si no les pagas eso, se marchan a otra empresa. Unos salarios más ajustados pueden traer una redimensión lógica del sector'.