Turbulencias en el mercado bancario

La banca mundial limpia las pérdidas de la crisis y dispara Wall Street

La tormenta de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos se ha cobrado nuevas víctimas. UBS anunció ayer que en el tercer trimestre tendrá unas pérdidas de hasta 481 millones de euros y que deberá recortar su plantilla en 1.500 personas. Citigroup también se verá afectado: su beneficio trimestral caerá un 60%.

La banca mundial limpia las pérdidas de la crisis y dispara Wall Street
La banca mundial limpia las pérdidas de la crisis y dispara Wall Street

El primer balance de daños de la crisis crediticia comienza a hacerse público. La tormenta desatada por los impagos de hipotecas subprime (de alto riesgo) en Estados Unidos ha golpeado con fuerza las cuentas de varios bancos a ambos lados del Atlántico. Ayer fueron UBS, Citigroup y Credit Suisse -tres pesos pesados de la banca mundial- quienes dieron su parte de lesiones.

El presidente ejecutivo de UBS, Macel Rohner, salió ayer a la palestra para explicar que las turbulencias crediticias han provocado una devaluación de sus bonos subprime de 3.400 millones de dólares (2.390 millones de euros).

Este ajuste contable tendrá un fuerte impacto en las cuentas trimestrales que UBS presentará dentro de un mes: por primera vez desde 1998 el banco registrará números rojos en el trimestre. El banco ha cifrado las pérdidas entre 600 y 800 millones de francos suizos (de 361 a 481 millones de euros).

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Este descalabro ha provocado un importante ajuste en la unidad de banca de inversión. Su máximo responsable, Huw Jenkins, ha sido degradado y las funciones que desempeñaba han sido asumidas por el presidente del grupo. El director financiero de UBS, Clive Standish, se jubilará anticipadamente.

La tormenta subprime también afectará a la plantilla del banco, de más de 80.000 trabajadores, que se reducirá en 1.500 personas. Aunque no se descarta que estos recortes afecten a la filial española, lo más probable es que el impacto sea reducido, pues la principal actividad aquí es la banca privada.

El gran rival en Suiza de UBS, Credit Suisse, también explicó ayer que 'los últimos acontecimientos han impactado negativamente' en la división de banca de inversión, y que su beneficio trimestral caerá en torno a un 20%.

Al otro lado del Atlántico, el máximo responsable de Citigroup se mostraba ayer contrariado. 'Estoy, obviamente, muy decepcionado. Sé que podemos hacerlo mejor'. Con estas dos frases, Charles Prince, presidente ejecutivo de Citigroup daba por cerrada una conferencia en la que adelantaba las sombrías cuentas que presentará el 15 de octubre.

Según los responsables del mayor banco de EE UU por capitalización, la crisis del crédito ha impactado en unas cuentas que recogen devaluación de activos por 5.900 millones de dólares, lo que se traducirá en una caída del 60% del beneficio. Los analistas esperan que los beneficios ronden los 2.200 millones, el peor resultado en tres años.

El banco ajustará a la baja unos 1.400 millones de dólares el valor de los préstamos para compras por parte del capital riesgo. También ha perdido 1.300 millones en bonos subprime y 600 millones más en su departamento de renta fija. En la banca de consumo provisionará 2.600 millones para cubrir pérdidas de créditos y hacer reservas para futuros problemas en este negocio.

Prince especificaba que las causas de estos resultados son el 'trastorno de los mercados este verano, junto con nuestros pobres resultados de intermediación en estas condiciones, y el deterioro que vemos en el crédito al consumo'.

La crisis de liquidez que viven los mercados financieros desde hace dos meses ha obligado a las autoridades monetarias a tomar medidas. El Banco de Inglaterra ya ha inyectado 11.500 millones en la entidad Norther Rock. Como medida adicional, el Gobierno británico anunció ayer que mejorará la protección de los depósitos de los ahorradores garantizando hasta 35.000 libras (unos 50.000 euros), frente a las 31.700 libras actuales.

A pesar de las malas noticias para UBS y Citigroup, el mercado acogió positivamente el gesto de transparencia de ayer. Las acciones del suizo subieron un 3%, mientras que las del banco estadounidense se revalorizaron un 2,5%.

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El pasado mes de febrero, el mayor banco europeo, HSBC, hizo algo por primera vez en su historia. Y no fue algo agradable, sino un profit warning, un aviso sobre unos peores resultados. La causa estaba en una variable poco conocida en Europa pero que en EE UU empezaba a convertirse en una pesadilla para muchos ciudadanos y pequeñas entidades hipotecarias con los inicios de la caída del mercado de la vivienda: los créditos subprime. Este negocio de alta rentabilidad mostraba ya el porqué se consideraba también de alto riesgo.

Desde entonces, la gran banca ha visto un serio deterioro de la crisis del crédito que terminó por cristalizar a mediados de agosto y de la que solo Goldman Sachs, de momento, parece haber salido airosa.

Además de una serie de prestamistas subprime de EE UU como New Century, bancos como Bear Stearns, Lehman Brothers y Morgan Stanley han sufrido en sus cuentas el zarpazo de esta apuesta hecha con la complacencia en la que es fácil instalarse en los buenos tiempos.

Faltan varias entidades por mostrar sus cuentas pero la mayoría ha hecho saber que no serán buenas como lo hicieron ayer Citigroup y UBS. Merrill Lynch, que presenta resultados este mes, advirtió ya de fuertes provisiones y se estima que el ajuste sea de 4.000 millones de dólares, algo que la entidad no ha confirmado.

Bank of America también ha anunciado que las turbulencias de los mercados tendrán un 'impacto importante' en el tercer trimestre.

En Europa, además de la banca suiza, el francés BNP y los alemanes IKB, Deutsche Bank y Commerzbank se han visto afectados.