EDITORIAL

Transparencia en la banca mundial

Ayer fue un día de contrastes en el sector financiero mundial. La gran banca ha comenzado a hacer el saludable y demandado ejercicio de transparencia acerca de los riesgos asumidos y las pérdidas generadas en sus cuentas por la crisis hipotecaria norteamericana. UBS, el primer banco de la Europa continental, reconoció que su mala gestión del riesgo le supondrá unas pérdidas en el tercer trimestre de 800 millones de francos suizos (480 millones de euros) y una reducción de 1.500 puestos de trabajo sobre un total de 80.000 empleados. Credit Suisse también avanzó malas noticias y sus beneficios caerán un 20% el tercer trimestre. Por último, el primer banco estadounidense, Citigroup, cifró en un 60% el recorte de sus ganancias el tercer trimestre.

El ejercicio de transparencia tuvo un efecto inmediato en la Bolsa, que acogió estos datos con buen tono en toda Europa y que registró un nuevo récord histórico en Nueva York. La mayoría de los grandes bancos mundiales cerraron en números negros, incluidos los tres citados: UBS anotó un alza del 3,04%, Citigroup subía a media sesión un 2,34% y Credit Suisse cerró con una ganancia del 1,81%. La explicación a esta respuesta es compleja y los analistas apuntaron dos causas. La primera, que el efecto de las subprime no será tan gravoso como cabría esperar. Y la segunda, que las entidades han preferido dar una lección de transparencia y con sus profit warning han lanzado el mensaje de que están dispuestas a aclarar cuál es su exposición a las hipotecas basura, y a provisionarlas. Sanear sus balances les costará dinero este trimestre, pero ganarán en credibilidad y redundará en la vuelta de la confianza imprescindible al sistema financiero.

Es previsible que los próximos días haya más entidades que se confiesen ante el mercado, tal como las autoridades monetarias han pedido para restablecer la confianza y devolver la actividad al mercado interbancario. En caso contrario, el mercado absorberá todas las inyecciones de liquidez de los bancos centrales y puede estrangular la actividad crediticia.