EDITORIAL

Confianza de los directivos

En plena tormenta de los mercados, cuando el temor a una crisis crediticia desatada por las hipotecas basura de Estados Unidos hizo tambalearse a las Bolsas, hay determinados inversores que han disparado sus compras. Y no se trata, como era de esperar, de tiburones que se mueven en las aguas de la especulación exclusivamente a la caza de gangas, sino de los máximos responsables y directivos de las propias empresas.

El grueso del castigo en la mayoría de los parqués, que se puede acotar entre la tercera semana de julio y mediados de agosto, se ha traducido en importantes rebajas que han sido aprovechadas por los directivos a uno y otro lado del Atlántico. En Estados Unidos estas operaciones han supuesto este agosto el récord de compras en un mes de los últimos 12 años. En España el fenómeno ha corrido en paralelo y, en plena crisis, se ha podido ver cómo los directivos y consejeros reforzaban posiciones en sus compañías mediante compras que, en menos de cuatro semanas, superaban los 100 millones de euros.

Estas operaciones tienen una triple lectura. La primera es obvia: las caídas en Bolsa animan a aprovechar las oportunidades de inversión. En segundo lugar, indican que los directivos refuerzan la apuesta por sus empresas, lo que hace pensar que la consistencia de las cuentas de resultados no se ha visto gravemente deteriorada, y seguramente lo mismo a medio plazo.

Pero la clave más importante de estas compras está en que manifiestan una firme confianza en la renta variable. Cuando la tormenta financiera ha conmocionado los mercados, aquellas personas que por su ocupación tienen la información más fiable sobre el estado de las empresas dan órdenes de compra. De ahí se puede sacar la conclusión de que, incluso en plena tormenta -y a pesar de que los expertos esperan que la aversión al riesgo sea mayor en los próximos meses-, si se sabe ser selectivo, las Bolsas siguen siendo una buena opción para los inversores.