EDITORIAL

Menos generosidad

Las empresas cotizadas empiezan a dar ligeras muestras de menor generosidad con sus accionistas. Hasta hace poco, la fortaleza de los beneficios empresariales no impedía a las compañías mimar a sus inversores con jugosos dividendos. Pero la tendencia comienza a cambiar y la tónica general es de revisión a la baja. Según se recoge en un informe elaborado por Bolsas y Mercados Españoles (BME), el pay out -porcentaje de los beneficios que se destina al pago de dividendos- fue en 2006 bastante menor que en 2005 en muchos sectores. En concreto, los accionistas de inmobiliarias y constructoras que se beneficiaron de la fuerte revalorización de las cotizaciones en el sector no lo hicieron tanto de los beneficios y su retribución aumentó mucho menos. Aun sin ser muy llamativa, la pérdida de atractivo del dividendo no es una noticia positiva para la trayectoria de la renta variable. Sí lo es, sin embargo, para el balance de las empresas. Se supone que los beneficios que no se dediquen a retribuir al accionista servirán para fortalecer los recursos propios de las compañías, después de muchos años de compras e inversiones.