A fondo

Enel se suma al 'culebrón' de Endesa

Enel, al igual que otras grandes compañías eléctricas en Europa, no puede permitir que el grupo alemán Eon se convierta en el líder indiscutible del sector con la compra de Endesa sin intentar contrarrestar su estrategia. Porque no sólo Enel: todos, desde las francesas EDF y Suez a la también alemana RWE, están al acecho de lo que se perfila como el movimiento más importante en el diseño del mapa eléctrico de la Europa comunitaria. En esta línea, el último paso lo ha dado el grupo italiano con la compra de un paquete más que significativo de la primera eléctrica española, lo que da un giro importante al futuro de la opa del grupo teutón, que ve como se le complican sus objetivos.

Las cuestiones que ahora surgen son diversas, pero principalmente apuntan a si los italianos van a contar con aliados entre los actuales accionistas de la empresa que preside Manuel Pizarro. Y todos los focos se centran en la posibilidad de un pacto con Acciona que, con un 21% de las acciones, tiene mayor capacidad para ofrecer apoyos y también exigir contraprestaciones.

Juntos, en definitiva, aunque no cuenten con el respaldo total de Caja Madrid, pueden embrollar el camino de Eon. Y especialmente en los dos puntos necesarios para que la operación siga adelante: la eliminación en la junta de accionistas del próximo día 20 de marzo de los blindajes para poder ejercer la totalidad de los derechos políticos en Endesa y la obtención de más del 50% del capital en la opa que concluye el 29 de marzo.

ENDESA 19,02 -0,26%

Ambos temas son claves, ya que la opa está supeditada ante la CNMV a que el grupo alemán alcance el éxito en ellos.

Por eso, una de las posibles repercusiones inmediatas de la irrupción de Eon habrá que verla en la cotización de las acciones de la eléctrica española. ¿Perderá el soporte de los 38,75 euros, precio que la compañía alemana se ha comprometido pagar por cada acción de Endesa? El temor a un fracaso podría empujar los títulos hacia abajo, aunque también cabría interpretar la entrada de los italianos como una nueva pugna por el líder eléctrico español. La Bolsa se pronunciará estos días, pero los accionistas minoritarios deberán estar más atentos y no dar por hecho que se embolsarán la oferta de los alemanes.

Pero ahí no acaba la jugada, porque además de las repercusiones en la Bolsa las hay en otros ámbitos, como son los empresariales y los industriales. ¿Será Enel el catalizador de una opción española? ¿Es ésta una alternativa a crear empresas energéticas del Sur de Europa que en teoría se pueden plantear entre iguales?

No hay que olvidar que Enel ya está en España, desde que adquirió Viesgo, precisamente a Endesa, y que el grupo que preside Manuel Pizarro es un operador de primer línea en Italia desde que compró una de las filiales de Enel. Y tampoco que los transalpinos ya intentaron poner en marcha esa estrategia con la fracasada compra de la francesa Suez, que fue abortada por el Gobierno galo con la operación de fusión con Gaz de France, que se encuentra atascada en el complejo entramado legislativo y político francés. En definitiva nadie parece que haya renunciado a crecer y menos que otros lo hagan en su detrimento.

Pero el impacto, si la incursión de la compañía romana alcanza la meta de parar los pies a Eon, algo que hasta ahora parecía ya muy improbable, se percibirá asimismo en el panorama energético español. Y previsiblemente para ponerlo de nuevo patas arriba. Si es así, de nuevo valen todas las quinielas.

Para empezar, y todo en función del papel que Enel tome en esta operación, se volvería a plantear el sentido de cambiar la normativa actual para facilitar la creación de un grupo español que hiciese frente a la fortaleza de las multinacionales. Porque una fusión, como la que se ha barajado entre Iberdrola y Fenosa, debería pasar por un nuevo marco legal que no obligase a una venta masiva de activos.

Hay más. El fracaso de la opa de Gas Natural a Endesa ha dejado a la empresa gasista sin alternativas corporativas que le den más peso en el futuro, como buscaba con ese movimiento. La compañía que preside Salvador Gabarró no quiere quedar fuera de la consolidación que se cuece en Europa y ahora se vuelve hablar de una fusión con Repsol, su principal accionista. Pero esa no deja de ser una solución doméstica, mezclando las actividades de exploración y producción de hidrocarburos con la distribución, más propias de utilities.

Si Enel sigue adelante y ya no es tan necesario la creación de un grupo nacional alternativo, ACS puede verse obligada a elegir entre Iberdrola y Fenosa. Una Iberdrola que sigue adelante con su proyecto de compra de Scottish Power. Sea cual sea la elección, lo que está claro es que queda libre una empresa eléctrica española para unirse con Gas Natural como figuraba en uno de los planes de reordenación del sector que han saltado de despacho en despacho en los últimos meses. Está también por definir el impacto de estos movimientos en las empresas portuguesas del sector.

Pero quedan otras cosas por ver. Porque no se puede dar por hecho que Eon no plantee más batallas. Se juega muchas cosas en este órdago por hacerse con Endesa, y principalmente su presidente, Wulf Bernotat.

Por el contrario, pese a que quiera crecer con más fuerza, la francesa EDF, hasta ahora líder del sector en Europa por capitalización bursátil, tiene las manos más atadas, por la fuerte presencia del Estado en su capital, aunque Enel cuenta asimismo con participación pública.

Son operaciones que no dejan indiferentes a nadie, e incluso algunos analistas han temido el posible ataque por parte de alguna energética rusa, como Gazprom.