EDITORIAL

Catastro y fraude

La modernización de las técnicas catastrales en la lucha contra el fraude inmobiliario es un arma muy versátil, que servirá para sacar a la luz buena parte de la economía sumergida en el sector. La intención del Catastro, organismo dependiente de Hacienda, de calcular el precio de mercado de cada inmueble servirá, además, para adaptar los baremos de los que dispone la Administración, muchas veces desfasados, en un mercado muy dinámico, y que se presta a servir de tapadera de actividades ilegales como el blanqueo de capitales y el enriquecimiento ilícito. Por otro lado, el nuevo plan en el que está también trabajando el Catastro, para vigilar vía satélite el desarrollo de todos los planeamientos urbanísticos, servirá para atajar el fraude en una de las fases de la construcción más incontroladas. Buena muestra de este descontrol son los últimos escándalos hechos públicos, ligados a promociones ilegales o con deficiencias.