EDITORIAL

Panorama tras la huelga de pilotos

Después de tres días de paros que han perturbado el arranque de las vacaciones a miles de españoles, los pilotos han desistido de una huelga prevista hasta el domingo. Su líder, el comandante Bernardo Obrador, dio ayer por bueno un compromiso de Iberia para respetar el puesto de trabajo de los pilotos hasta 2010, cuando un documento con garantías muy similares fue despreciado por el sindicato hace varias semanas. En realidad, la continuidad de la plantilla de pilotos nunca ha estado en cuestión, ya que la compañía necesita con urgencia contratar nuevos tripulantes para atender el fuerte crecimiento que prevé en los próximos años en su mercado de largo radio de conexiones con Latinoamérica. Sí han estado encima de la mesa las condiciones laborales futuras de un colectivo que no dispone desde hace años de convenio laboral y cuyas relaciones con la dirección son inexistentes.

En todo caso, se puede afirmar que la huelga interrumpida ayer por los pilotos no ha servido para nada. O tal vez únicamente ha valido para indignar a millones de españoles, afectados por las cancelaciones o no, para dañar la imagen y la cuenta de resultados de Iberia, y para deteriorar la imagen de un colectivo, el de los pilotos, que parece haber perdido la percepción de los tiempos que corren en el sector.

En virtud del acuerdo de ayer, en el que el Ministerio de Fomento ha tenido una intervención decisiva, Iberia renuncia a iniciar las acciones legales que había anunciado con el fin de que los jueces declararan ilegal la huelga. A la empresa tal vez le convenga renunciar a dirimir si es o no lícito un movimiento que le ha costado 35 millones de euros.

Alguien tiene que hacerse responsable de este fiasco y no estaría de más que la cúpula del Sepla medite sobre su actuación. Y considere si es conveniente que otras personas puedan negociar, de forma más moderna y ajustada a la realidad, el convenio colectivo que, de forma imperiosa precisan, tanto ellos como Iberia, para acometer el futuro con garantías.