Judicial

Nueva cita judicial por el fraude de Parmalat

Comienza en el Tribunal de Parma el proceso contra los 64 directivos imputados

Nueva cita ante los tribunales de los ex directivos del grupo lácteo italiano Parmalat. Ayer comenzó en el Tribunal de Parma las audiencias preliminares previas al juicio que sentará en el banquillo a los 64 imputados de fraude contable y fiscal que en 2003 llevó a la quiebra al gigante italiano de la industria agroalimentaria, después de detectarse un agujero contable de 14.500 millones de euros.

Dado el alto número de implicados en la causa, la gran expectación y las numerosas peticiones para constituirse en parte civil, el juicio no se va a llevar a cabo en la sede del tribunal, sino en varias salas del Palacio de Congresos de la capital parmesana.

æpermil;ste no es el primer proceso judicial contra los responsables de Parmalat. En septiembre comenzó a instruirse en Milán la causa por facilitar falsa información contable y engañar a las autoridades reguladoras del mercado italiano. Además, el próximo 30 de junio está previsto que comience, también en Milán, la vista contra los bancos acusados de transmitir información falsa a los inversores. Pero el juicio de Parma se considera el más importante, ya que los acusados pueden enfrentarse a penas de prisión de hasta 15 años, pues a las acusaciones de fraude contable y fiscal se suma la de asociación criminal.

En la cita judicial parmesana estarán presentes los principales responsables de la compañía: su ex presidente y fundador, Calisto Tanzi, sus hijos Stefano y Francesca y la mano derecha de Tanzi y director financiero del grupo, Fausto Tonna, quien hace un año ya fue sentenciado a dos años y medio de cárcel por irregularidades financieras.

De todos los acusados, sólo cuatro se presentaron ayer ante el tribunal, aunque no era obligatoria su comparecencia. Una sesión que estuvo dedicada a la constitución de las partes civiles, entre ellas, los más de 32.000 ahorradores. El proceso judicial puede prolongarse durante meses y, si los acusados cumplen con las previsiones y reclaman acuerdos extrajudiciales, el juicio podría retratarse hasta el próximo otoño.

Tanzi vuelve a disculparse

El ex presidente de Parmalat volvió a pedir ayer perdón por el hundimiento de la compañía láctea. En una entrevista al diario italiano La Stampa, Calisto Tanzi, reconoce que 'cometió un error' que atribuye a su 'falta de implicación' y al escaso 'conocimiento' que le llevó a 'descuidar' las finanzas de la compañía.

En enero, Tanzi ya se ofreció a declararse culpable si con ello evitaba una pena de cárcel. Además, su abogado, Giampiero Bancolella, reconoció que su cliente 'no espera la absolución', pero confía en que se 'reconstruya puntualmente lo sucedido y quede claro que Parmalat no se creó para realizar una gran estafa'.

Desde su quiebra la gestión de la empresa la realiza Enrico Bondi, primero como administrador del grupo lácteo y, desde noviembre de 2005, como consejero delegado.

Los acusados pueden enfrentarse a penas de hasta 15 años de cárcel

Reestructuración de la filial española

Mientras en Italia se decide el futuro judicial de los ex directivos del grupo. En España, sus filiales se encuentran inmersas en un proceso de reestructuración, después de que sus ventas cayeran en 2005 un 9%, hasta 208 millones de euros. Incluso ha modificado su estructura societaria.

El grupo decidió a finales del pasado mes de mayo integrar en la sociedad Parmalat España sus filiales Clesa y Letona, de las que posee el 100% del capital. Un cambio de denominación que vino obligado desde Italia para cumplir el convenio de acreedores y simplificar su estructura en Europa.

Pero el plan para relanzar su actividad en España también va a conllevar un recorte de empleo. Después de anunciar la integración de sus filiales, el grupo lácteo comunicó que tiene intención de cerrar sus fábricas de Alicante y Burgos donde trabajan 72 y 27 personas respectivamente. Los 99 despidos se llevarán a cabo mediante prejubilaciones y bajas incentivadas que la compañía quiere acordar con los representantes de los trabajadores antes de que comience el verano.