EDITORIAL

La economía europea acelera

Ahora va en serio. El crecimiento de la zona euro alcanzará este año el 2,1%, según la Comisión Europea, muy cerca de su potencial. Y lo hará estirando los componentes más sólidos de la actividad: la inversión y las ventas al exterior. Estas circunstancias garantizan una consolidación del ciclo alcista de la actividad sin riesgos estructurales de precios, dado que el consumo interno sigue siendo moderado en las grandes economías de la zona, excepción hecha de España. No obstante, las autoridades económicas, desde el comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, al presidente del BCE, advierten de unos precios no del todo controlados, y de la evidencia de que el elevado coste de la energía se ha convertido en estructural. La autoridad monetaria recordó ayer de nuevo que no consentirá ninguna alegría con la inflación, en evidente referencia a una más que probable nueva subida de tipos de interés en el mes de junio.

En este salto cualitativo del crecimiento en la UE juega un papel protagonista la recuperación de Alemania, que durante los últimos cuatro años ha lastrado a la eurozona. Las señales lanzadas por el trabajado Gobierno de coalición han surtido efectos: primero el control de las finanzas públicas, después las reformas, y, por último, el impulso a la inversión productiva.

Ha jugado también un papel importante la firmeza del BCE, que ha mandado señales evidentes de que no mantendrá eternamente la expansión monetaria, y de que los países con problemas económicas tendrán que hacer sus deberes de forma autónoma para recuperar la actividad. No obstante, los esfuerzos deberán intensificarse en los próximos años, puesto que pese al alivio del crecimiento, cinco países, y entre ellos Francia, Alemania e Italia, seguirán con un sector público con un déficit del 3% del PIB.

España es uno de los pocos socios a los que Bruselas le recorta el crecimiento, y una vez más llama la atención sobre sus peligrosos desequilibrios: inflación, déficit corriente y comercial, pérdida de competitividad y elevadísimos precios de los inmuebles.