Explotación infantil

El trabajo ata a 218 millones de niños

Cada vez son menos los niños en Sudamérica que dedican sus días a realizar trabajos peligrosos y esclavizantes en minas de oro, cobre y carbón. En Asia, algunos niños que trabajan en las grandes industrias están desertando de sus trabajos para volver a la escuela. Esa es la tendencia que se refleja en el informe que presentó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que asegura que, por primera vez, el mundo le está ganando la partida al trabajo infantil.

Según el estudio, el número real de niños trabajadores en el mundo disminuyó en un 11% entre 2000 y 2004, y pasó de 246 a 218 millones de menores de edad en situación de explotación.

El descenso más significativo se dio en el ámbito de las peores formas de explotación infantil: el trabajo peligroso disminuyó un 26%, hasta llegar en 2004 a 126 millones de niños explotados, frente a los 171 millones de la estimación anterior. Entre estas formas de explotación se incluyen las que implican un claro riesgo físico o sicológico extremo para los niños, como el trabajo en la minería o la explotación sexual.

Es la primera ocasión en que se registra una clara tendencia a la disminución de niños trabajadores. El representante de la OIT en España, Juan Hunt, destaca que se trata de las cifras más optimistas desde que entró en operaciones el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC). Con esas perspectivas, la OIT calcula que las modalidades más degradantes de trabajo infantil serán eliminadas dentro de diez años.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer en el tema. En el mundo, el 15% de los niños de 5 a 14 años trabajan. La mayor parte de ellos se encuentra en el África Subsahariana, donde además la pandemia del sida empeora la situación y fuerza a los niños huérfanos a trabajar para mantener a sus hermanos más pequeños. 'La situación en África supera a lo que puede hacer la OIT', explica María José Chamorro, funcionaria del IPEC, quien considera que en esa región hacen falta más esfuerzos de todos los organismos internacionales y de las naciones que configuran el llamado primer mundo. En África, la tasa de actividad de los niños se redujo en un 2,4% desde el año 2000.

Entre tanto, Asia es la región donde existe más niños trabajadores, con 122,3 millones de niños de entre 5 y 14 años. En esa zona, el indicador de población infantil económicamente activa cayó el 1% entre 2000 y 20054

A su vez, el trabajo infantil es la principal causa de la deserción escolar en el mundo. En promedio, los niños trabajadores acumulan un retraso escolar de cuatro años y tienen pocas posibilidades de mejorar sus condiciones de vida en la edad adulta.

Los programas de la OIT se orientan, precisamente, a procurar la reinserción escolar, primero con trabajos a tiempo parcial y después con una inmersión total en la escuela. Para ello, es preciso que los padres tengan un empleo estable con salarios suficientes para mantener a las familias.

Una experiencia sobre la reinserción se encuentra en Turquía, donde los niños que trabajan en las explotaciones de algodón están ingresando a internados de enseñanza primaria. Entre tanto, en Ecuador, donde trabajan 700.000 menores de 14 años, se ha logrado la reinserción escolar del 70% de los niños que trabajan en minería. Los programas de la organización, que se enmarcan dentro de la política de la OIT de lograr empleos decentes y sostenibles para los pobres, funcionan con las aportaciones de varios gobiernos europeos, entre ellos de España, que ha donado 25 millones de euros desde 1995 y planea seguir con sus donaciones.

Leire Pajin, secretaria de Estado de Cooperación Internacional, aseguró que España procurará que los países que se benefician de la cooperación presten mayor atención a la infancia a la hora de diseñar sus políticas sociales. Pajin instó a los ciudadanos de los países desarrollados a dejar de consumir productos de empresas y multinacionales que favorecen la explotación infantil.

Fórmulas de éxito en América Latina

De acuerdo con el informe, América Latina y el Caribe han experimentado el descenso más rápido del trabajo infantil. El número de niños que trabajan en la región ha descendido en dos tercios: en 2000, el 16% de los niños trabajaba, mientras que, en 2004, lo hacía al 5%.

La OIT presenta a Brasil y México como ejemplos en la lucha contra la explotación de niños.

En Brasil, la tasa de actividad del grupo de 5 a 9 años disminuyó en un 60% entre 1992 y 2004.

En tanto, en México, se redujo en un 25% la participación laboral de niños menores de 16 años.

Colombia y Costa Rica son otros países de la región que han tenido éxito en la erradicación del trabajo infantil.