Concesiones

El Santander, FCC y Caja Madrid pujan por las autopistas de ACS

La cartera de autopistas extranjeras de ACS tiene algunos pretendientes. El Santander, a través de su fondo de infraestructuras, Corporación Financiera Caja Madrid y FCC, entre otras constructoras, han presentado una oferta indicativa (no vinculante) por las nueve concesiones.

Los grupos financieros saltan de nuevo a la palestra de la inversión en infraestructuras. La posible venta de nueve autopistas en Chile, Reino Unido, Irlanda, Portugal y Sudáfrica por parte de ACS pone en el mercado activos que se pueden rentabilizar. Eso es lo que se han debido plantear el Santander y Caja Madrid.

El primer banco español creó hace más de un año un fondo de infraestructuras a través del que explora inversiones en este terreno. Y los activos que pertenecen a Dragados (filial de ACS) son susceptibles de entrar en esa cartera, que ya cuenta con más de 200 millones. Por ello, el banco ha presentado oferta indicativa por los casi 1.000 kilómetros de vías que agrupan estas autopistas, según diversas fuentes del sector conocedoras del proceso.

El banco francés de negocios Lazard ha recibido también la disposición a negociar de Caja Madrid, a través del holding de participadas Corporación Financiera. La caja es accionista en siete autopistas, entre ellas, la circunvalación madrileña M-45, las autopistas radiales R-2, R-3 y R-5 y la Autopista Central Gallega (Acega).

FCC 8,84 0,23%
SANTANDER 3,51 1,87%

Algunos rivales de ACS también han hecho llegar al intermediario financiero su propuesta no vinculante. Entre ellos, figura el tercer grupo de construcción y servicios, FCC. La constructora que controla Esther Koplowitz está reorganizando su negocio de autopistas para tener posiciones de control en los activos, como demuestra el reciente cruce de participaciones con Abertis y ACS para ganar peso en la Autopista Central Gallega y en la circunvalación M-45 de Madrid. En el caso de las autopistas de Dragados sólo las chilenas ofrecen una posición accionarial interesante, cercana o algo superior al 50%, aunque el resto supondría para FCC ganar presencia en el negocio de concesiones de otros mercados.

Las cuatro autopistas chilenas (Américo Vespucio Norte, Autopista Central, El Salto-Kennedy y Santiago-Valparaíso) han despertado el mayor interés desde que se abrió el proceso a principios de marzo. OHL, Acciona y Sacyr Vallehermoso tienen activos en Chile pero a ninguna le interesa pujar por el total de una cartera algo heterogénea. De hecho, Sacyr comparte la Santiago-Valparaíso y vería con buenos ojos poder tomar el control, siempre según el precio.

æpermil;sta es la piedra de toque del proceso. Las valoraciones estimadas que se han puesto en juego suben hasta 1.800 millones, una cantidad que las empresas ven excesiva, según diversas fuentes del sector. Las ofertas por la cartera, en cualquier caso, superan los 1.000 millones de euros.

Dos semanas después de cerrarse el plazo para presentarlas, ACS ya tiene cartas sobre la mesa para decidir cómo negocia la venta, que no ha confirmado. Oficialmente, ha encargado a Lazard una valoración de los activos pero aún no ha tomado una decisión.

La enajenación llegaría en un buen momento para el primer grupo de construcción y servicios, que está inmerso en la oferta pública de adquisición (opa) para hacerse con otro 10% de Unión Fenosa. Con esta participación, lograría el 35% tras comprar en septiembre pasado el 22% de la eléctrica al Santander por 2.219 millones. La opa parcial le costará un máximo de 1.000 millones. Aunque la financiación de esta compra no encontrará dificultades, las plusvalías que generaría la venta de las autopistas supondrían un buen bálsamo.

El difícil papel de Abertis

Desde el principio del proceso, las constructoras han interpretado que la intención de ACS es que el mercado (es decir, los competidores interesados) ponga un precio a la cartera de autopistas extranjeras para luego poder negociar con su participada, Abertis. La concesionaria de infraestructuras sería el comprador natural, influido especialmente porque ACS es el primer accionista con el 24,8%, a poca distancia del también socio de referencia La Caixa.

Sin embargo, no está claro que al final el comprador sea Abertis y que las autopistas no se vendan por separado. La concesionaria está cerrando una operación histórica y costosa: la compra del tercer grupo de autopistas francés Sanef, por 5.000 millones, que afronta con otros socios franceses. Para Abertis, ahora no es prioritario engordar su cartera de autopistas con nueve situadas en Chile, Reino Unido, Irlanda, Portugal y Sudáfrica que le costaría más de 1.000 millones. Para tener una valoración más ajustada para analizar la operación, ha contratado a la firma de inversión Morgan Stanley.

Al margen, ayer ACS comunicó que su filial Dragados ha vendido el 50% de la constructora portuguesa Sopol por 23,7 millones. Ha conseguido importantes plusvalías: 15,1 millones de euros. Sopol tenía el 13% de la autopista Scut da Beira que entra dentro de la cartera en posible venta.