Acuerdo laboral

Gobierno, patronal y sindicatos ven difícil pactar una gran reforma

El Gobierno, los empresarios y los sindicatos han certificado ya la imposibilidad de pactar una gran reforma laboral que modernice el mercado de trabajo. Si se logra algún tipo de acuerdo, algo que cada día parece más difícil, éste podría limitarse a alguna modificación de las bonificaciones al empleo estable y leves mejoras en la protección por desempleo.

Los líderes sindicales explicarán hoy públicamente el estado del diálogo social y probablemente no darán por perdida la reforma laboral. Pero lo cierto es que las diez reuniones que han mantenido en septiembre los responsables de los ministerios de Trabajo y Economía con los de CEOE-Cepyme y CC OO y UGT sólo han servido para constatar la escasa voluntad de llegar a un acuerdo de la que se acusan unos a otros. Fuentes cercanas al Gobierno aseguran que si finalmente se pacta una reforma laboral 'muy grande no va a ser, en cualquier caso'.

Las partes, que abrieron el diálogo hace año y medio, se han dado hasta mediados de mes para reconducir sus estrategias, pero sólo coinciden en la imposibilidad de pactar una reforma de calado del mercado laboral.

Los sindicatos creen que uno de los escollos más importantes de esta negociación, que ya se ha prolongado 15 meses, es que el Gobierno sigue sin presentar un documento de propuestas concretas. El Ejecutivo mantiene su idea de 'hacer más eficaz el contrato fijo con indemnización de 33 días', para ello pretende ampliar los colectivos a los que está dirigido y ampliar las bonificaciones, 'pero no quieren especificar ninguno de estos puntos', se quejan fuentes sindicales. 'El Gobierno también admite que hay que retocar el contrato de obra pero no quiere limitarlo en exceso y lo mismo ocurre con las subcontratas, ya que teme que su regulación dañe la flexibilidad de las empresas, algo que no quiere bajo ningún concepto', añaden.

Las centrales se quejan de que la patronal mantiene sus propuestas de máximos 'y no ceden ni un ápice'. Fuentes de CEOE se defienden: 'no vamos a firmar ninguna reforma que haga más rígido el mercado laboral'. Con ello se refiere a cualquier limitación legal de las subcontratas o el contrato temporal.

Una vez certificada la imposibilidad de este gran acuerdo la clave será si se firma un pacto descafeinado. Esta reforma podría incluir la ampliación del contrato de 33 días a más colectivos y sus bonificaciones, el acceso al subsidio de paro a los mayores de 45 años sin responsabilidades familiares y la prestación para todos los fijos discontinuos.

Nadie quiere escenificar una ruptura de la negociación para no aparecer como culpable del fracaso ante la opinión pública y la solución podría ser firmar esos leves cambios. Sin embargo, en CEOE hay dos posturas: quienes quieren firmar el acuerdo, por leve que sea, y los que no creen que deban respaldar una reforma light.

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Los empresarios no están dispuestos a aceptar un acuerdo que elimine alguna figura de contrato temporal o limite la flexibilidad de contratación existente. Esto lo tienen muy claro en CEOE, según fuentes de esta organización, que critican que los sindicatos pretenden limitar la cadena de subcontrataciones a tres contratas, 'cuando en la práctica se producen hasta veinte subcontrataciones y no sólo en la construcción sino en la mayoría de los sectores'. Por ello, 'la limitación que plantean los sindicatos es inasumible'.

Los representantes patronales también rechazan la intención sindical de restringir el contrato de obra y servicio, lo que a ojos de los empresarios supondrían 'un golpe en la línea de flotación de las empresas'. Otra de las críticas patronales es que 'los sindicatos se creen que el por ser de izquierdas el actual Gobierno de Rodríguez Zapatero es el suyo y ejercen derecho de veto', añaden estas mismas fuentes.

A las dificultades de la negociación se añade la situación interna de CEOE que afrontará la reelección de su presidente en febrero.

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Las centrales sindicales creen que la patronal no tiene la misma predisposición al acuerdo que en las conversaciones de anteriores reformas. Fuentes de la negociación aseguran que las reivindicaciones patronales son las mismas desde el principio: eliminar el contrato fijo con 45 días de indemnización por despido, crear un nuevo contrato temporal de varios años de duración y que el Fogasa financie los despidos de empresas de menos de 50 trabajadores.

La estrategia de los empresarios, según fuentes sindicales, es dilatar las negociaciones todo el tiempo que sea posible, ya que cuanto más tarde llegue un posible acuerdo, la situación económica puede ser peor y, por tanto, las medidas de flexibilidad que persigue la patronal serán más fáciles de justificar ante los trabajadores.

Otras fuentes creen que los que puede ocurrir finalmente es que el Gobierno apele a la falta de consenso entre patronal y sindicatos y decida acometer una reforma inocua, con mejoras de las bonificaciones al empleo fijo y la prestación por desempleo.