EDITORIAL

Las reformas de Blair para la UE

En cada crisis hay una oportunidad', repite una y otra vez el primer ministro británico, Tony Blair. 'Europa tiene ahora una y debe tener el coraje de aprovecharla', recomendó ayer ante el Parlamento Europeo, en la presentación de su programa de trabajo para la presidencia semestral de la Unión Europea que asumirá el 1 de julio. Un discurso en el que, sin embargo, desperdició la ocasión histórica de describir los cambios que considera necesarios para convertir el descalabro actual en una cura de rejuvenecimiento y fortalecimiento del club. El líder laborista fue más explícito en la tribuna que publicó anteayer en un diario sensacionalista alemán (Bild) que ante los europarlamentarios. Y las auténticas claves de la presidencia británica las desveló su ministro de Finanzas, Gordon Brown, en una cena de gala en la City londinense. Frente al 'europeísmo apasionado' de Blair, Brown defiende sin tapujos una Europa basada 'en la cooperación intergubernamental' para garantizar 'un mercado único de 450 millones de consumidores'.

La comparecencia de Blair había despertado inusitado interés tras el estrepitoso fracaso de la Cumbre sobre Presupuestos y el descarrilamiento de la Constitución. El eje franco-alemán culpa a Londres de ahondar la crisis para desbaratar los avances hacia una integración política. Blair rebatió ayer con vigor esta teoría, y acusó a sus defensores de 'pretender intimidar a quienes defienden cambios en Europa'. Pero no presentó una alternativa creíble al eje que quiere reemplazar ni al modelo actual de construcción europea.

La crisis de la UE es política e institucional, y reclama una respuesta a la altura de su gravedad, y no, como hizo ayer Blair, una mera enumeración de las reformas estructurales necesarias para capear la globalización. El británico dispone de seis meses al frente de la Unión para demostrar su capacidad de liderazgo y dar su auténtica visión sobre la integración del continente. Si no la tiene, debe dejar trabajar a los demás.