TRIBUNA

RSC y sostenibilidad, algo más que palabras

Las palabras, descontando su significado, no son más que sensaciones, impresiones que captamos por medio de la vista o el oído. Una vez cargado de sentido, el significante -la sensación en sí misma- pasa a ser expresión o signo de algo material o inmaterial. Cuando podemos percibir en forma de estímulos aquello a lo que la palabra se refiere cabe poco debate sobre su significación.

Según se adentra en el dominio de las ideas, la semántica se complica. Quedan en ese momento libres la interpretación y el uso de los vocablos, pudiendo ser utilizados por el hablante según sus fines interesados. El significado de las palabras se somete así a aquello que, según la interpretación o conveniencia del emisor, debe significar.

Responsabilidad social de la empresa y sostenibilidad -términos fundamentales dentro de la corriente de pensamiento empresarial que postula una mayor vinculación entre compañías, medio ambiente y sociedad- permanecen ambiguamente definidos, susceptibles de ser usados incorrectamente o abusados con premeditación. Se hace necesario dotarlos de una definición precisa.

La responsabilidad social corporativa (RSC) es una limitación, mediante los adjetivos social y corporativo, del sentido amplio de la palabra responsabilidad. Su significación, pese a la inclusión de los dos adjetivos, se mantiene básicamente constante. La responsabilidad social corporativa es la obligación, derivada de la libertad de elección, por la cual una corporación (o empresa si se prefiere) responde de sus acciones pasadas, presentes y futuras ante la sociedad. Es un estado legal, mental o moral que implica conciencia y libre albedrío.

La palabra sostenibilidad no se puede encontrar en el Diccionario de la Real Academia Española. Es un neologismo derivado del adjetivo sostenible. Sostenible se dice de un proceso que puede mantenerse por sí mismo. La sostenibilidad sería la cualidad de sostenible, la sustantivación de este adjetivo. En la lengua inglesa sustainability es también el sustantivo de sustainable, presentando sustainable una definición prácticamente idéntica a la española.

Debemos señalar que la sostenibilidad se puede entender, a día de hoy, según dos niveles de amplitud. Por un lado, puede referirse a la capacidad de un proceso para utilizar los recursos naturales y la energía sin dañar el medio ambiente.

Una forma más holgada de entender la sostenibilidad se deriva del concepto de desarrollo sostenible según sus tres pilares básicos: el económico, el social y el medioambiental. Bajo esta perspectiva, la sostenibilidad sería la cualidad de aquello que puede desarrollarse, atendiendo a las necesidades del presente, sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. Se despega de esta forma la sostenibilidad del ámbito estrictamente ecológico.

La sostenibilidad es un concepto similar a otros también propios del ámbito empresarial -como ventaja competitiva sostenible o mejora permanente- que representan un estado de la naturaleza dinámico, existente por causa del devenir o acontecer.

No es algo directamente sensible o material. Las partes de la realidad que la originan mantienen, a pesar del cambio constante al que están sometidas, una ajustada relación o armonía. Esa relación es a lo que llamamos sostenibilidad.

Los dos términos que venimos discutiendo se presentan como chispa y cenizas, causa primera y desenlace, de las nuevas perspectivas en lo que a relaciones entre empresa y sociedad se refiere.

La responsabilidad social corporativa es el origen de las diferentes acciones que se realizan para alcanzar un fin, la sostenibilidad. Ser consciente de esta responsabilidad que tiene la empresa con la sociedad, comprender su significado profundo, es el detonante de los procesos que persiguen lograr el desarrollo sostenible.

El término responsabilidad social corporativa significa, en última instancia, el fundamento de nuestro comportamiento como organización, el conjunto de valores y principios que motivan nuestras acciones. Sostenibilidad representa el objetivo o fin último de dicho comportamiento, la transformación deliberada de la realidad.