EDITORIAL

Estabilidad cambiaria

Las tendencias de los mercados cambiarios las marcan las situaciones económicas de las zonas que sostentan a cada divisa. Las prácticas para generar pequeñas correcciones o altos en el camino se han solido limitar a declaraciones de intenciones consensuadas. Pero pocas veces se han ensayado intervenciones coordinadas de los bancos centrales para cambiar una tendencia. Y todo parece indicar que ahora tampoco las habrá. Aunque es arriesgado apostar contra la voluntad de los bancos centrales, puede serlo más para éstos apostar contra la corriente del mercado. Esta cautela, unida al escaso interés americano por frenar la depreciación del dólar, descarta esas intervenciones masivas. Por ello, la reunión del G-20 no ha ofrecido nada inesperado. Las recetas puestas sobre la mesa son las que ha manejado la Administración Bush en las últimas semanas: atajar el déficit fiscal americano y tratar de que Europa y Japón vuelvan a carburar.