Déficit corriente

Estados Unidos tiene una deuda neta exterior del 25% de su PIB

Estados Unidos pasó de ser acreedor del 13,1% de su producto interior bruto (PIB) en 1980 a tener una deuda neta exterior de 24,9% de su producción dos décadas después, según un análisis de Caixa Catalunya publicado recientemente.

De acuerdo con el estudio, el continuo endeudamiento público ha provocado un cambio gigantesco en la economía de este país, porque si en 1980 los extranjeros poseían activos en EE UU equivalentes al 14% de su PIB, al comenzar los noventa esta cifra ya era del 42% y en el 2002 ya se había duplicado, pues representaba el 87% del PIB.

Estas cantidades confirman que cada vez más la economía estadounidense depende del ahorro del resto del mundo, en un marco de variaciones constantes en las tasas de interés, que añade preocupación sobre el futuro de la economía mundial.

Por otro lado, en el 2004 el déficit público se calcula que será de 4,5% del PIB, unos 516.000 millones de dólares (430.000 millones de euros aproximadamente) y se prevé que en el periodo entre 2004 y 2009 se acumulará un déficit equivalente al 15% del PIB (1,8 billones de dólares). Otras estimaciones, menos optimistas, prácticamente doblan estas previsiones sobre ingresos y gastos. Tradicionalmente, la cifra relativa del déficit ha sido en Estados Unidos de un 1,6% del PIB.

Pero estos montos no resultan nuevos, pues de acuerdo con el informe tienen casi la misma proporción del PIB que la que se alcanzó a principios de los noventa, y aun son menores que los del periodo de 1981 a 1988, en el gobierno de Ronald Reagan.

La diferencia con las etapas anteriores se debe al peso del déficit público en el déficit exterior, que también comenzó en 1982. En el año 1998 el deterioro en el saldo exterior era de 2,5% del PIB, rúbrica que fue creciendo paulatinamente y que en el 2003 llegó a 5,4% de la producción norteamericana. Además, el anuncio de que en abril el déficit comercial llegó a más de 48.000 millones de dólares, y que la cifra de marzo iba a ser revisada al alza, tampoco ha hecho mucho por alivianar las cosas.

De acuerdo con el informe de Caixa Catalunya, 'la economía norteamericana no ha efectuado el ajuste que la crisis del año 2000 exigía, algo que se refleja en la creciente brecha entre ingresos y gastos públicos y en su traslación a las cuentas exteriores'.

En estos momentos sería de esperar que los inversores de EE UU retornen al mercado interno, pues se prevé que en la reunión de los días 29 y 30 de junio la Reserva Federal aumente de nuevo las tasas de interés en 25 puntos básicos, para colocarla en 1,25%.

En los últimos meses ni siquiera la depreciación experimentada por el dólar ha logrado aliviar el desequilibrio comercial y corriente norteamericano, y ahora, con la inminente subida de tipos, lo lógico es una apreciación de la divisa de EE UU, salvo que se produzca un movimiento paralelo similar en la UE.

Se unieron el déficit exterior y fiscal

Según el análisis del Servicio de Estudios de Caixa Catalunya, cuando la economía estadounidense se ha situado con déficit exteriores significativos, una proporción elevada se ha explicado por los efectos derivados de los niveles en el déficit fiscal.

En las cuatro ocasiones anteriores en las que el déficit en la cuenta corriente fue superior al 3% (en 1977 y entre los años 1985 y 1987), el déficit público equivalía a casi la totalidad del déficit exterior.

En los últimos años del gobierno de Bill Clinton el déficit exterior se combinaba con un superávit fiscal, por lo tanto la responsabilidad de la existencia del déficit se hacía recaer sobre el sector privado.

Pero en la administración de George W. Bush (desde 2001) las cuentas públicas han recuperado los saldos deficitarios y han pasado a formar parte de una porción creciente del déficit exterior actual, aunque debe hacerse la salvedad de que al menos hasta el 2003, esta porción no es tan elevada como la que representaba en los periodos anteriores a los años noventa, durante el Gobierno de Reagan.