EDITORIAL

Revolución en Fomento

España no necesita conectar con líneas de alta velocidad todas las capitales de provincia, sino mejorar la red convencional de ferrocarriles. El AVE a Barcelona, proyecto estrella del anterior equipo de Fomento, no llegará este año a la Ciudad Condal y probablemente nunca alcance la velocidad prevista de 350 kilómetros por hora. Las comunicaciones por ferrocarril y carretera adolecen de una excesiva radialidad, con Madrid como eje central, que debe ser corregida. Las nuevas autopistas de peaje sólo se pondrán en marcha cuando exista una vía alternativa gratuita. Comunidades autónomas y ayuntamientos participarán en la gestión de los aeropuertos. Y se terminaron los planes de infraestructuras 'virtuales', con proyectos que no tienen el necesario respaldo financiero y obras realizadas que no figuran oficialmente en el plan de Fomento.

Magdalena Álvarez, único miembro del Ejecutivo que ha pedido un informe detallado a la Intervención General del Estado, aprovechó su intervención ayer en el Congreso para cuestionar los ejes de la política de su antecesor y proponer cambios de gran calado en la política de Fomento. Además, puso énfasis en el abultado nivel de endeudamiento de las empresas del Grupo Fomento y llegó a cuestionar la viabilidad de AENA.

Los planes esbozados por Álvarez suponen un giro radical en actuaciones que afectarán al desarrollo económico de todo el país. Pero estos nuevos proyectos también necesitarán financiación, y no está claro el margen de maniobra con que cuenta Fomento. Si de algo adoleció la intervención de Álvarez, es de falta de precisión a la hora de explicar cómo piensa afrontar las abultadas hipotecas pendientes y, además, costear los proyectos futuros.