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Música para vender

Desde el Palacio de la Zarzuela hasta los supermercados Alimerka, pasando por la estación de esquí Astún, la música está en el aire, o mejor, en el hilo. ¿Sonidos disco house, atmósfera, pop, romántico clásico, ambiental? Todo lo que se quiera, porque la idea central de la empresa ST Hilo, más conocida como Hilo Musical, es ofrecer música a la carta. Por su parte, las empresas que decoran el vacío con sonidos ven en ello un valor añadido a su negocio, refuerza su imagen de marca y aumenta las ventas al actuar en el subconsciente de los clientes.

Poco queda ya de aquellas bobinas que viajaban por toda España llevando los sonidos de Glen Miller a las salas de espera de los dentistas. Hilo Musical, propiedad de Telefónica, nació en España en 1969. En aquella época el hilo musical era un lujo que pocos hogares podían permitirse, pero como así explican los responsables de la empresa 'era la única forma en que muchos melómanos podían disponer de las mejores grabaciones de música clásica'. Aún hoy dos de aquellos clientes particulares siguen siéndolo. Pero en la actualidad, las empresas, sobre todo pymes, son los principales destinatarios de su música y rondan los 60.000. Ahora, la música se distribuye por ADSL, vía satélite y también por el más clásico hilo telefónico. Y si hace tres décadas, el objetivo era dar una oferta musical sin más, ahora la música se enmarca en una estrategia de marketing.

Detrás de cada uno de los seis canales temáticos que se ofrecen hay un equipo de expertos en música y psicología, a cuyo frente está Roberto Portilla, que destripa con la habilidad de un cirujano canción a canción. El objetivo, dar con el programa musical que más apetezca oír en cada hora del día y que más pueda engatusar al comprador. Si aun así, la empresa cliente no está contenta puede detallar sus preferencias, pedir esa canción que guarda en su memoria y se confeccionará un canal a medida, completamente personalizado, que sólo se oirá en su negocio. Este fue el caso de Adolfo Domínguez. Pidió música clásica donde sólo tuvieran cabida las composiciones, sin cambios de intensidad, de un clasicismo al estilo de Mozart o del barroco de Bach. Dicho y hecho. No en vano, Hilo Musical tiene digitalizados y parametrizados 400.000 temas donde se puede encontrar 90.000 referencias de autores o compositores y 35.000 intérpretes musicales. Algo parecido ha ocurrido en el restaurante Piu di Prima, donde su propietario, tan estricto en los menús como en la música ha pedido una selección muy especial de música italiana.

Pero en la combinación música y negocios entran en juego empresas como las granjas de animales, las estaciones de esquí o las inmobiliarias. Las gallinas ponen más huevos con música, explican en Hilo Musical, y las vacas duermen mejor. En la estación de esquí de Astún, además de 'motivar a la hora de practicar el esquí', según señala Andrés Pita responsable de marketing de la estación, el hilo permite insertar cuñas publicitarias que permiten informar a los usuarios del estado de la nieve en las pistas, entre otros.

En el sector de los inmuebles, Fincas Corral, Vallehermoso, Transpisa o Tecnicasa son algunos de los clientes de Hilo Musical. Entre los valores que creen que les da la música está aportar seguridad y confianza a los clientes a la hora de tomar una decisión tan importante como comprar una casa. 'La música es un factor favorable para vender más pisos y sirve para crear un clima agradable entre los empleados', señala Juan José Jareño, propietario de Tecnicasa.

Sin embargo, el comercio al por menor y la hostelería son los negocios que más se decantan por el hilo musical. Cataluña es la Comunidad Autónoma donde más éxito tiene esta fórmula, seguida de Madrid y la facturación media de las empresas clientes está por debajo de los 15 millones de euros. Contar con hilo musical, en su versión más sencilla, consta de seis canales y cuesta en torno a los 22 euros al mes, más unos 100 euros de conexión. Aunque esto es orientativo.

En Adolfo Domínguez se oye la música elegida por el diseñador