Competencia

Microsoft tiene que lanzar un nuevo Windows para Europa en 90 días

La Comisión Europea ha acordado hoy la imposición de la mayor sanción de la historia del mercado único: 497,2 millones de euros por violar la libre competencia. La compañía sancionada es Microsoft, el gigante informático tantas veces investigado por abusar de su ventaja en el mercado. Según las conclusiones de la Comisión, Microsoft ha abusado de su posición de dominio (nueve de cada diez ordenadores del mundo funcionan con su sistema operativo) para imponerse en dos tramos del mercado: el software para servidores y los sistemas de reproducción de audio y vídeo.

Hace dos años, un proceso similar en EE UU se zanjó por un acuerdo extrajudicial entre la compañía y el Gobierno que resultó muy benévolo para Microsoft. Esta vez no ha habido tanta indulgencia: no sólo deberá abonar una multa muy elevada sino que también tendrá que eliminar el reproductor Windows Media Player del paquete de Windows en un plazo de 90 días y ofrecer antes de que transcurran cuatro meses parte de sus códigos a otros fabricantes de servidores de gama baja. De esta forma, el Ejecutivo comunitario pretende salvaguardar la libre competencia al permitir que otros fabricantes puedan desarrollar programas óptimos en el primer caso, y que concurran en igualdad de condiciones en el segundo.

Se trata de la mayor sanción acordada por la Comisión en un caso de competencia. La impuesta en 2001 contra la farmacéutica Hoffamn-La Roche ascendió a los 462 millones de euros, aunque en este caso se castigaba la creación de un cártel ilegal de empresas, un práctica habitualmente sancionada con gran dureza. En el caso de abuso posición dominante, la multa más elevada la recibió la sueca Tetra Pak en 1991 y ascendió apenas a 71 millones de euros.

¢Injustificada¢

Microsoft, tras filtrarse la sanción a la prensa el pasado lunes, la calificó de "injustificada" y anunció su decisión de recurrir ante la Justicia comunitaria. Fuentes cercanas al gabinete de Monti replicaron que la multa no debería sorprender a la compañía, dado que "desde el primer pliego de cargos se expresó la intención de imponer una sanción" por las prácticas anticompetitivas. La legislación europea permite una sanción de hasta el 10% de la cifra de negocios de la compañía (unos 2.430 millones de euros).

Aunque Microsoft recurra ante los jueces, la ejecución de la sanción no se suspende a no ser que el Tribunal lo acuerde expresamente. Si eso no se produjera, la compañía tendría no sólo que pagar la multa (con una liquidez de 53.000 millones de euros, puede asumirla sin grandes dificultades) sino también realizar dos movimientos que había conseguido evitar hasta ahora. Por un lado, y tal vez la medida más llamativa, dentro de 90 días deberá retirar del mercado europeo su actual versión de Windows y sustituirla por otra que no incluya Media Player. Hasta la fecha, nunca se han realizado versiones diferentes para cada mercado del sistema operativo más allá de la traducción de los menús al idioma local.

También crea mucha inquietud en la sede de Redmond la orden de dar a conocer a la competencia, en un plazo de no más de 120 días, parte del código de su software para servidores de gama baja. Este información se guardaba hasta fechas recientes bajo el más inexpugnable de los secretos. En los últimos tiempos, y a la sombra del miedo a ataques de ciberterroristas, Microsoft había aceptado que algunos Gobiernos tuvieran acceso a la programación de sus sistemas para mejorar la seguridad. Pero nunca una empresa de la competencia o un programador independiente ha podido conocer dicha información. De hecho, cuando hace poco más de un meses apareció irregularmente en Internet un fragmento del código de Windows, las descargas se contaron por miles.