Informática

Monti anuncia sanciones millonarias a Microsoft

Mario Monti, comisario europeo de Competencia, y Steve Ballmer, presidente ejecutivo de Microsoft, abandonaron ayer la mesa de negociaciones después de 48 horas buscando una solución amigable al expediente abierto en Bruselas contra la multinacional estadounidense. Monti anunció inmediatamente que fallará en contra de Microsoft, un veredicto que la compañía se propone recurrir.

La noticia sobre el fracaso de las negociaciones entre Monti y Ballmer se propagaba rápidamente a mediodía de ayer por los pasillos de la sede de la Comisión Europa en Bruselas. En seguida, el comisario europeo de Competencia compareció ante la prensa internacional para anunciar que 'el próximo miércoles propondré al resto de comisarios la adopción de una decisión que ya ha recibido el respaldo unánime de todos los países de la UE'.

En el aire, aún, la duda sobre si se trata realmente del punto final del regateo o de una escenificación para forzar mayores concesiones por parte de la empresa de Bill Gates. Pocas horas después, en otro gesto de fuerza, Microsoft contestaba que 'buscaremos una clarificación del caso por la vía judicial', señal de un probable recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE, el cual ha revocado en los últimos algunas de las decisiones más significativas del equipo de Monti. De entrada, los abogados de Gates pueden solicitar al Tribunal la suspensión cautelar de las medidas que Bruselas dictamine para corregir la presunta competencia desleal de la compañía.

El veredicto de Monti apunta a una millonaria sanción (que puede alcanzar hasta el 10% de los 32.000 millones de dólares que factura Microsoft) y a la imposición de ciertas normas de conducta en las prácticas comerciales del gigante informático. El próximo lunes se espera una reunión del llamado Comité asesor, en el que las autoridades nacionales de la UE ponderarán el alcance del castigo. La decisión final, según Monti, el próximo día 24.

La firma de Windows recurrirá la decisión ante el Tribunal de Justicia

MICROSOFT 282,91 -0,26%

Desde el martes, Steve Ballmer se encontraba en Bruselas intentando una salida negociada del expediente. Porque si bien la decisión comunitaria no parece que pueda inquietar al presidente ejecutivo de Microsoft desde el punto de vista económico (la liquidez de su empresa alcanza los 52.000 millones de dólares), sí amenaza con servir de referente para otras autoridades judiciales o administrativas.

El propio Monti blandió ayer este arma en su breve alocución: 'es esencial que se siente un precedente a partir del cual se establezcan unos principios claros para la futura conducta de una compañía con tal posición de dominio en el mercado'.

Bruselas exige que Microsoft comparta con las empresas rivales la información necesaria para que sus productos puedan ser compatibles con Windows, el omnipresente sistema operativo que ha encumbrado a la multinacional de Redmond. Pero la Comisión quiere, sobre todo, poner coto al modelo de negocio de Microsoft basado en el acaparamiento de un mercado tras otro aprovechando Windows como vehículo de contacto con millones de usuarios en todo el planeta.

Bruselas no olvida el antecedente de Netscape, la firma que dominaba el mercado de programas de correo electrónico hasta que Microsoft añadió a Windows un producto similar (Outlook Express). El departamento comunitario de Competencia teme que idéntica estrategia otorgue a Microsoft el monopolio en otros servicios que se desarrollen con el ordenador o el teléfono móvil como soporte.

De ahí que Bruselas quiera obligar a Microsoft a cercenar el programa de reproducción audiovisual Media Player, una de las últimas prestaciones añadidas a Windows. La supervivencia de productos rivales como Realplayer, sobre los que el producto de Gates no parece presentar mejoras significativas, corre peligro como consecuencia de su invisibilidad en la pantalla de la mayoría de los ordenadores del mundo.

En el último tramo de las negociaciones, Microsoft parecía dispuesta a comprometerse a pedir a los fabricantes de ordenadores que añadan al sistema operativo uno o dos programas de reproducción audiovisual además de Media Player. Bruselas prefiere que los fabricantes cuenten con la opción de instalar Windows sin que aparezca el programa audiovisual de Microsoft.

Hitos. Una década con Bruselas y Washington en los talones

La investigación sobre Microsoft que Bruselas espera cerrar el próximo miércoles arrancó en el año 2000, pero los desencuentros entre el gigante informático y las autoridades comunitarias de Competencia datan de 1994.

Hace 10 años, Microsoft se comprometía ya ante la Comisión Europea y el departamento de Justicia estadounidense a modificar ciertas tácticas comerciales que parecían dañar a sus rivales.

En 1997, la Comisión cierra otro expediente sobre competencia desleal tras alcanzar un acuerdo con Microsoft. Un juez estadounidense ordena la comercialización de Windows sin el navegador de Internet Explorer.

Un juez estadounidense ordena en el año 2000 la división de Microsoft, pero la compañía apela y, por defectos de forma, gana el recurso en 2001. La saga salta el Atlántico y continúa en Bruselas.