TRIBUNA

El euro fuerte en la Bolsa europea

Las fluctuaciones temporales de los tipos de cambio pueden ser un incordio, pero no afectan a la competitividad. Cuando hablamos de competitividad, lo que cuenta es la apreciación o depreciación persistente, no las fluctuaciones a corto plazo. El euro lleva casi dos años apreciándose. Esta apreciación es la mayor desde mediados de los ochenta y es algo que suscita preocupación en relación con la economía de la Eurozona.

La aportación del comercio internacional al crecimiento económico global se deterioró en 2002, incluso se volvió negativa, antes de mejorar en el tercer trimestre de 2003. Este deterioro probablemente se debiera a la pérdida de competitividad tras la apreciación del euro. Los datos de comercio sugieren que las exportaciones europeas no van tan mal. Hasta ahora, los exportadores han absorbido una buena parte de la apreciación al permitir la reducción de sus márgenes. Si el euro sigue subiendo y se reducen aún más los beneficios, se supone que poco a poco irá teniendo un impacto mayor sobre los volúmenes y limitará aún más el crecimiento económico.

De ocurrir esto, habría una mayor probabilidad de un relajamiento monetario en la eurozona. Parece evidente que hay una relación fuerte entre los tipos de cambio y el crecimiento de los beneficios empresariales. Los analistas suelen aplicar una regla sencilla: una apreciación del 10% del euro frente al dólar reduce los beneficios europeos en un 3% (el euro lleva una apreciación del 40% en los dos últimos años).

Sin embargo, el crecimiento juega un papel aún más importante para los beneficios. Las sorpresas de crecimiento positivas compensan en seguida los efectos negativos del tipo de cambio. Pero si el crecimiento flojea se magnifican los problemas de la apreciación del euro. Se da por sabido que las acciones de los países con divisas que se están apreciando tienen un rendimiento inferior en términos de su moneda local. De hecho, hay una correlación del 55% entre el rendimiento superior del índice S&P 500 comparado con el MSCI Eurozone en términos de la moneda local y la variación interanual del tipo de cambio euro/dólar.

Pero también aquí tienen un impacto importante las diferencias en el crecimiento económico. Hemos evaluado si los desplazamientos motivados por el tipo de cambio quedan anulados por el comportamiento relativo del mercado de renta variable. El comportamiento relativo de los mercados en moneda local y las fluctuaciones del tipo de cambio se anulan mutuamente con bastante rapidez.

Nuestra conclusión es que la esperada futura apreciación del euro será cada vez más problemática para la economía de la eurozona. El impacto sobre los resultados empresariales se notará, pero lo importante es si la recuperación mundial se mantiene. Con la mejora del entorno económico, la renta variable de EE UU tendrá un rendimiento superior a la europea en términos de moneda local. Pero sin coberturas de tipo de cambio, la apreciación del euro compensa sobradamente ese rendimiento superior de las acciones estadounidenses. El crecimiento económico debería favorecer a las acciones en Estados Unidos, pero la valoración también es más exigente en ese mercado.