Dimisión

El presidente de Shell dimite por el error sobre las reservas de crudo

Al final los accionistas del gigante petrolero Royal Dutch/Shell se han salido con la suya y han forzado la dimisión de Philip Watts, presidente de la firma, por la sobrevaloración de las reservas.

Las cabezas han empezado a rodar en la petrolera angloholandesa Royal Dutch/Shell. Ayer, en un escueto comunicado, la firma anunció la dimisión de dos de sus máximos responsables, el presidente, Philip Watts, y el jefe de la unidad de exploración y producción, Walter van de Vijver.

La salida de Watts era algo que llevaban reclamando los accionistas desde el pasado mes de enero cuando la compañía anunció que había sobrevalorado por error sus reservas de crudo y gas en 3.900 millones de barriles, un 20% del total estimado originalmente. La noticia provocó el desplome de las acciones y una pérdida de 12.000 millones de euros de capitalización bursátil.

Los analistas señalaron ayer que la dimisión de Watts era una decisión lógica tras la crisis desatada por el error en la estimación en las reservas que afecta a los yacimientos de Nigeria y Australia, Kazajstán, Noruega y Omán y que ha abierto serias dudas sobre la gestión de la tercera petrolera del mundo.

Philip Watts, de 58 años, tenía previsto jubilarse en junio de 2005 y se había negado reiteradamente a abandonar su cargo, pese a la presión de los accionistas, que estaban furiosos por su pobre manejo de la situación y por su ausencia en el anuncio de hace dos meses.

El ex presidente entró en Shell en 1969 y estuvo a cargo de la unidad exploración y producción entre 1997 y 2001 cuando se establecieron algunas de las reservas ahora revisadas a la baja.

'Creo que la decisión de dimitir ha sido la adecuada, aunque llega un poco tarde, porque el daño ocasionado por la sobrevaloración de las reservas ha sido grande', señaló Bruce Evers, analista de la firma Investec Securities.

Shell informó de que Watts será reemplazado por Jeroen van der Veer, jefe de la rama holandesa de la compañía. El director de gas y energía, Malcolm Brinded, pasará a ocupar el cargo de Van der Vijver y Judy Boynton, directora financiera, que también fue blanco de las críticas de los accionistas, permanecerá en su puesto.

El nuevo presidente de Shell es ingeniero y economista y gran aficionado al golf. Los que le conocen dicen que es discreto y que tiene los pies en la tierra. A Van der Veer le espera un duro trabajo para restaurar la confianza en una firma que ha visto cómo su producción asegurada pasaba de 14 a 10 años.

Durante la gestión de Watts, Shell ha fallado en sus objetivos de crecimiento y las acciones han perdido posiciones con respecto a las de sus competidores BP y Exxon Mobil. El ex presidente fue responsable asimismo de multimillonarios contratos para asegurarse futuros suministros. En 2003 decidió gastar 4.800 millones de euros en una planta de gas natural en Qatar. También el año pasado, Shell y su socio Total se convirtieron en las únicas firmas occidentales en lograr un acuerdo con Arabia Saudí para buscar gas en este país que es el mayor exportador de crudo.

Watts sucedió en el cargo a Mark Moody-Stuart, que fue nombrado máximo responsable de la compañía en 1998. Moody-Stuart se ganó a los inversores con un plan de reestructuración en el que se eliminaron puestos de trabajo y se vendieron bienes, incluyendo el 40% de la división química de la compañía.

Moody-Stuart dejó Shell tras cumplir la edad reglamentaria de jubilación que en la firma está fijada en los 60 años, pese a la petición de los accionistas de que permaneciera en el cargo, en contraste con lo ahora sucedido con Watts. Ahora preside Anglo American PLC, la mayor compañía minera del mundo.

Shell anunció recientemente sus resultados para el conjunto de su ejercicio fiscal 2003 en el que logró un beneficio neto de 11.701 millones de dólares, 9.320 millones de euros, un 27% más que el año anterior. El aumento récord se debió en gran parte a los altos precios del petróleo durante el pasado año. En el cuarto trimestre Shell sufrió una caída en sus beneficios del 33% hasta los 1.520 millones de euros, tras una carga extraordinaria de 800 millones de euros por la venta de activos. La compañía dijo que la producción de gas y petróleo se mantendrá estable este año y que se reducirá un 2% en 2005.

Las acciones se recuperan

La dimisión de Watts fue bien recibida por el mercado y las acciones de Shell subieron ayer un 3%. Sin embargo, algunos inversores se mostraron escépticos y señalaron que la mejora podría no durar demasiado. 'Existen grandes dudas sobre la gestión de Shell y la forma en que la compañía ha manejado la crisis', señalaba ayer un accionista.