EDITORIAL

Déficit, urnas y transparencia

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunció ayer que las comunidades autónomas han cerrado el ejercicio 2003 con un déficit agregado del 0,2% y los entes locales con un saldo negativo del 0,1%. Cifras que contrastan con el superávit del 0,6% anunciado hace sólo unos días por la Administración central (conseguido, un año más, gracias al superávit de la Seguridad Social).

Montoro advirtió, además, que las regiones que tienen déficit tendrán que presentar un plan de viabilidad financiera, tal como exige la nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria. Sin embargo, se negó a desvelar qué comunidades autónomas son las que están en situación deficitaria y, por lo tanto, tendrán que hacer mejor sus deberes en materia fiscal.

Estando en plena campaña para las elecciones generales del día 14, la opacidad de Montoro puede ser interpretada como un signo de que muchas de las regiones con déficit están gestionadas por el Partido Popular. Es decir, que no se publicita la lista para no dañar la campaña que lidera Mariano Rajoy. O puede que, sencillamente, se escatime la información porque aún está por definir qué comunidades autónomas están en números rojos y cuáles no. ¿Es esto posible? Absolutamente. El Ejecutivo está forzado a remitir el balance fiscal de 2003 a las autoridades de Bruselas antes del día 1 de marzo. Y el déficit anunciado ayer puede ser, sencillamente, un redondeo más o menos exacto que ahora irá perfilándose tras una negociación intensa con todas y cada una de las regiones. En las cuentas de las regiones, como en las del Gobierno central, existen muchas zonas grises y partidas que pueden contabilizarse de una u otra manera, dando resultados dispares. Cuando termine el regateo contable, conoceremos el desglose final por regiones. Y cuántas de las gestionadas por el PP tienen números rojos.