Infraestructuras

Infraestructuras: ¿alguien da más?

Resumido en cifras, el candidato del PP, Mariano Rajoy, promete cerca de 200.000 millones de euros en inversiones hasta el año 2015. El aspirante del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, propone algo más de 100.000 millones. Pero apenas dan precisiones sobre cómo financiarlas

La creación de infraestructuras se ha convertido en piedra angular de los programas electorales de los dos grandes partidos nacionales. PP y PSOE prometen faraónicos proyectos de ejecución de carreteras, ferrocarriles, puertos y aeropuertos, que, en trazo grueso, son semejantes. Otro cosa será, tras el recorte de los fondos europeos, la financiación de esos planes. Ni uno ni otro partido se atreve a precisarla.

Resumido en cifras, cerca de 200.000 millones de euros promete en inversiones el candidato del PP, Mariano Rajoy, hasta 2015, y algo más de 100.000 millones el aspirante del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.

La propuesta del PP se desglosa en dos partes, un nuevo Plan de Infraestructuras de Transporte 2007-2013, dotado con más de 130.000 millones, y un programa específico para la próxima legislatura, en la que se invertirán 71.000 millones. Esta cifra supone, según el PP, una media anual del 1,7% del PIB y duplica el ritmo inversor medio de los países de la UE. El sucesor de Aznar sostiene que, si gana las elecciones, su política se asentará en tres principios: credibilidad, solidaridad y vocación europea.

En cuanto al plan en ejecución, 2000-2007, afirma Rajoy que al final de la próxima legislatura el 100% de las autovías estará ya en servicio o en obras (que acabarán completamente antes de 2010). Con este plan se podrá 'dar la vuelta a España sin parar en un solo semáforo' a través de los 14.000 kilómetros de vías de alta capacidad construidos.

En cuanto al ferrocarril, se compromete a terminar los corredores de alta velocidad hasta completar una red de más de 7.200 kilómetros que conectará todas las capitales de España.

Por su parte, El PSOE presenta un plan a 10 años vista que incluye inversiones por importe de 109.043 millones de euros. La mayor parte, 49.337, iría destinada a modernizar el transporte por ferrocarril con la extensión en más de 6.000 kilómetros de la red de alta velocidad y la modernización de las líneas convencionales. La segunda partida más importante es la destinada al transporte por carretera, dotada con 38.406 millones. El PSOE se compromete a construir 3.887 kilómetros de nuevas autovías.

A la modernización de los aeropuertos el plan dedica 9.000 millones de euros. Además, la oferta electoral incorpora el compromiso de transformar el organismo de Aeropuertos Nacionales y Navegación Aérea (AENA), de forma que participen en su gestión otras Administraciones públicas, agentes económicos y sociales implantados en la zona de localización de cada aeropuerto. En caso de ganar las elecciones, Zapatero invertiría también 7.800 millones en infraestructuras para mejorar los servicios portuarios y marítimos, que serían gestionados con mayor autonomía que ahora. Por último, el plan del PSOE destina 4.500 millones de euros a la conservación y mantenimiento de la red de carreteras y a la mejora de la seguridad vial. Los socialistas se marcan como objetivo reducir a la mitad el número de muertes que se producen anualmente a causa de los accidentes de tráfico.

Cumplimientos

Ante estas cifras apabullantes, desgranadas por ambos partidos, las empresas encargadas de ejecutar las obras o de promoverlas por la vía concesional se limitan a pedir que, una vez se alcance el poder, se cumplan los proyectos anunciados, 'al igual que viene ocurriendo con el plan en desarrollo'.

Al mismo tiempo, los sectores productivos vinculados a la construcción muestran su inquietud sobre la viabilidad de los programas de los dos partidos a partir de 2007, fecha en que expira el acuerdo vigente para el reparto de los fondos comunitarios y a partir de la cual España tendrá que competir con los nuevos socios de la Europa del Este. 'Queremos que se articulen planes realizables a partir de esa fecha', afirman fuentes representativas de la industria de la construcción. Una demanda paralela, necesaria para dotarse de la mano de obra suficiente para ejecutar las inversiones, es que la inmigración, cada vez más numerosa en esta actividad, tenga facilidades para acceder a sus papeles. También se solicitan ayudas del Estado para la formación de este colectivo.

Por lo que respecta a la participación del capital privado en la obra pública, especialmente a través de la concesión de autopistas, la petición general es que su protagonismo crezca.

Tras la reciente adjudicación de la primera fase del segundo plan de autopistas de peaje, el porcentaje de vías de pago sobre la red total de alta capacidad es del 25%. Esa cifra es considerada insuficiente por el sector por dos motivos: la dificultad creciente que tendrá el Estado para sufragar esos planes multimillonarios con fondos públicos y el hecho de que ' realmente no hay nada gratuito y es más justo que pague una infraestructura quien la usa'. En este sentido se manifiestan desde la Asociación Española de la Carretera, que exige que sólo los tramos con un plus de calidad en el servicio sean de peaje, 'siguiendo el ejemplo de las radiales de Madrid', asegura su presidente Miguel María Muñoz.

'Aprobaremos un nuevo PIT con horizonte en 2013'

El pilar de la propuesta del PP en infraestructuras es la conclusión del PIT y la elaboración de uno nuevo que complete el actual. La colaboración del capital privado será un elemento esencial de su política. El partido en el Gobierno califica al del PSOE de irrealizable, infundado y poco ambicioso.

P ¿Cuáles son las propuestas clave del PP en materia de infraestructuras para la próxima legislatura?

R En primer lugar, completar la ejecución del Plan de Infraestructuras de Transporte 2000-2007, para lo cual se van a destinar 71.000 millones de euros en la próxima legislatura. Aprobaremos un nuevo PIT con horizonte en 2013, en el cual estableceremos como premisas fundamentales completar la red AVE, con especial dedicación a la mejora de nuestra red convencional y poniendo especial énfasis en la seguridad e intermodalidad del transporte. De hecho, se primarán las conexiones con puertos y aeropuertos, y se completará la red de carreteras con nuevas conexiones transversales que transformen nuestra red radial en una red mallada, mejorando la seguridad de nuestras vías de primera generación de alta capacidad. También pondremos especial énfasis en culminar las conexiones transfronterizas.

P ¿Qué papel jugará el capital privado?

R Las inversiones privadas han sido muy importantes en la presente legislatura. La liberalización del transporte ferroviario, la puesta en marcha de la nueva ley de concesión de obras públicas hacen que el PP entienda que las empresas privadas tienen un papel que jugar en la construcción y explotación de infraestructuras.

P ¿Qué valoración hace de las propuestas del PSOE?

R Lamento tener que señalar que el Pisit que recientemente ha presentado el PSOE es escaso y limitado. No sólo no está justificado desde el punto de vista financiero, sino que es irrealizable, a pesar de ser muy poco ambicioso. Parece mentira que el PSOE se muestre tan poco solidario con todos los territorios, ya que renuncia a obras que están incluso en ejecución. Por otro lado, suprimir las autopistas de peaje en ejecución y rescatar el resto de vías de pago supone un error de consecuencias difíciles de evaluar y de un coste económico que raya en el capricho ideológico.

El 52% del plan actual ya está ejecutado

A punto de cumplirse el ecuador del calendario de ejecución del Plan de Infraestructuras 2000-2007, el Gobierno ha ejecutado o programado el 52% del Presupuesto total, es decir, ha invertido unos 54.600 millones de euros sobre un total programado de 104.000 millones, según el último balance facilitado por el Ministerio de Fomento. Esa cifra de ejecución supone que se ha invertido el 4% más de lo presupuestado.

En cuanto a la procedencia de los fondos que financian el plan, hasta finales del año pasado el 16% de la inversión total estaba siendo aportada por el capital privado.

En términos globales, el 60% del proyecto, que tendrá repercusión presupuestaria hasta el ejercicio 2010, será aportado por las arcas del Estado, un 20% por la iniciativa privada y el 20% restante por los fondos europeos. El hecho de que hasta finales de 2003 el capital privado esté por debajo de su cota objetivo no inquieta al Ministerio de Fomento. De hecho, tras la adjudicación en enero de cuatro nuevas autopistas de peaje y de la conexión ferroviaria entre Figueres y Perpiñán, la participación efectiva del capital privado irá creciendo porcentualmente.

El ministerio explica también el hecho de que no se haya alcanzado el deseado 20% en el retraso con el que entró en vigor la Ley de Concesiones, aprobada recientemente y encargada de regular las nuevas fórmulas de financiación mixta de infraestructuras.

En cuanto al desglose por capítulos, el ferrocarril es el que absorbe más inversión en el plan, con el 38,6% del total, unos 40.496 millones de euros.

Otro balance. La cruz de un proyecto faraónico

1 El modelo de transporte y de cohesión territorial implícito en el Plan de Infraestructuras 2000-2007 gira en torno a dos puntos de referencia: Madrid, especialmente, y Barcelona, ésta en un segundo plano. El hecho es especialmente notorio en el ferrocarril. Pese al enorme esfuerzo que supone la nueva red en ejecución, el esquema imita demasiado el criticado modelo radial del siglo XIX.

2 Los accesos a las grandes ciudades se intentan resolver a través de nuevas vías de entrada y salida por carretera, en buena medida de pago, pero no se aborda un solución integrada con los ayuntamientos para canalizar el tráfico en su incorporación a la trama urbana. Las nuevas vías incentivan el uso del coche y generan nuevos atascos en nuevas zonas.

3 La ejecución del PIT está marcada por los problemas de la obra estrella, la línea AVE Madrid-Barcelona. Los incumplimientos en el calendario para abrir el primer tramo, Madrid-Lleida, y su prolongación a Barcelona se suman a las deficiencias técnicas, que sólo permiten a los trenes circular a 200 kilómetros por hora, frente a los 300 previstos en una primera fase y los 350 de la segunda.

'Los proyectos no sólo deben priorizar la movilidad'

El PSOE ha elaborado su propuesta en materia de infraestructuras eludiendo intencionadamente la inclusión de un listado de obras sin más. En su lugar, apuesta por un Plan Intermodal de Servicios de Transporte que, eso sí, en sus anexos hace un detallado estudio por comunidades de la necesidad de equipamientos que tiene cada una de las regiones.

P ¿Qué balance realizaría del plan puesto en marcha por Francisco Álvarez-Cascos?

R Creo que todavía hacen falta nuevas infraestructuras, basadas no sólo en criterios de movilidad, sino en fórmulas que logren la vertebración del territorio. No sólo hay que posibilitar la comunicación de Madrid con el resto de capitales, sino que un ciudadano de A Coruña pueda viajar en tiempo razonable a Bilbao, y así en cualquier corredor transversal.

P ¿Con qué presupuesto contará su partido si gana las elecciones para llevar a cabo esas nuevas obras?

R La inversión prevista es de unos 109.000 millones de euros, y todos ellos saldrán del erario público porque nosotros no somos partidarios de las fórmulas de contabilidad creativa que ha estado empleando el PP, comprometiendo presupuestos futuros.

P Pero la próxima finalización de buena parte de los fondos que proceden de Europa limitará los recursos.

R Somos conscientes de ello y por eso en nuestro plan también tiene cabida la iniciativa privada, que ya estaba contemplada en el plan director impulsado por Borrell, pero lo que no permitiremos será la privatización de los servicios de transporte, como está ocurriendo, por ejemplo, en los puertos.

P ¿Qué primera medida impulsarán si obtienen la confianza del electorado?

R La presentación de nuestro plan como proyecto de ley en el Congreso para promover un amplio debate. El objetivo es que los ciudadanos se muevan en un sistema que no sea exclusivamente radial y paguen, por ello, lo mismo en todos los territorios. Además, defenderemos que las áreas no peninsulares reciban un trato solidario.