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Telefónica Móviles denuncia a Italia ante Bruselas por el UMTS

Las posturas de Telefónica Móviles y del Gobierno italiano sobre los pagos de la licencia de UMTS no pueden estar más encontradas. En un intento de rescatar parte de la factura de la tercera generación y a través de IPSE, la operadora ha denunciado a Italia ante la Comisión Europea. Su objetivo es lograr la devolución de 827 millones.

Móviles ha renunciado a desarrollar el UMTS en Europa, pero no por eso está dispuesta a dejar de batirse para recuperar el máximo posible de lo invertido en la compra de licencias. En Alemania, la operadora mantiene un pulso con el Ejecutivo para conservar su concesión a la espera de poder venderla, pero el asunto no ha pasado todavía a mayores. Donde sí lo ha hecho es en Italia, cuyo Gobierno acaba de ser denunciado ante la Comisión Europea.

La encargada de formalizar la carta de denuncia ha sido IPSE, la sociedad que gestiona la licencia UMTS en Italia y en la que Telefónica roza la mayoría -Móviles tiene el 45,6% y su matriz, a través de Data, el 4%-, pero comparte la gestión con el resto de los socios, que han decidido en consenso.

La raíz del conflicto está en cinco megahercios de espectro. Cuando IPSE acudió a la subasta de la licencia, el Ejecutivo ofreció a los nuevos entrantes la posibilidad de hacerse con espectro adicional para mejorar su capacidad competitiva frente a las compañías ya establecidas, y en ese momento la sociedad dijo que sí. Pero cuando se hizo la entrega y llegó el momento de hacer el pago, Telefónica había decidido ya congelar su proyecto UMTS en Europa y no tenía interés alguno en conseguir frecuencias de más. Aun así, el Gobierno italiano se mantuvo firme y obligó a IPSE a desembolsar 827 millones de euros adicionales.

Móviles ha llegado a un pacto extrajudicial con el SCH por el que accede a pagar su deuda argentina en dólares

Normas de competencia

La compañía acudió primero a los tribunales italianos y ahora ha dado un paso más ante Bruselas, porque cree que Italia ha vulnerado las normas de competencia al conceder a las operadoras establecidas otras frecuencias a precios más bajos.

Pero esta denuncia no es un acto aislado. Varias operadoras, y entre ellas IPSE, mantienen otra pugna con el Ejecutivo para que les rebaje el precio global de la licencia -3.300 millones en el caso de IPSE- a la luz de la nueva regulación de telecomunicaciones. La normativa fue aprobada en verano pasado y la discusión se centra en si las disposiciones deben ser retroactivas o no. La Comisión Europea se convierte, en este sentido, en un arma más dentro de la negociación de Telefónica para recuperar parte de lo invertido en Italia.

Donde Telefónica Móviles ya no tendrá conflictos con el Gobierno es en Austria. La operadora vendió en diciembre su licencia a Mobilkom a un precio que no divulgó. Ayer lo hizo. Ha recibido 13,65 millones, frente a los 118 millones que pagó en su día por la concesión. Sin embargo, las limpiezas de 2002 han dado sus frutos. Móviles había dejado casi a cero el coste de la licencia en Austria, así que los 13,65 millones se convierten prácticamente en su integridad en plusvalías en 2003.

Todavía en el capítulo de litigios, pero ya en otro continente, Móviles ha depuesto las armas en su camino judicial con el SCH en Argentina. Las dos compañías han llegado a un acuerdo extrajudicial por el que Móviles accede a pagar al banco la deuda que tenía con él en dólares. De esta forma, se pone fin a uno de los múltiples conflictos de la pesificación, que llevó a Móviles a pleitear en los tribunales con el SCH en un intento de pagar en pesos una deuda.

Dividendo

Telefónica Móviles ha sido la tercera compañía del grupo en anunciar su dividendo para este año. Telefónica elevará la remuneración un 60% y TPI la va a duplicar. Por ello el mercado esperaba un dividendo más alto, sobre todo para nutrir a la matriz.

La compañía guarda la caja para compras e inversiones

En el mercado no había muchas dudas. Los resultados que iba a publicar ayer Móviles serían buenos, según esperaba la mayoría de los analistas. Aun así, había incógnitas y los expertos hacían cábalas, aunque la incertidumbre estaba en otro frente: el dividendo.

Telefónica Móviles pagó el año pasado su primer dividendo y para éste se comprometió a incrementar la remuneración al menos al ritmo del IPC. Y así lo ha hecho. La operadora abonará 0,1838 euros por acción, lo que supone un crecimiento del 5%, el doble de lo prometido.

La reacción del mercado, sin embargo, no ha sido positiva y las acciones cayeron un 1,27% ayer en Bolsa. 'Esperaba un dividendo mayor', aseguró a Bloomberg Glen Chapman, analista de Ibersecurities. 'La compañía podría haber sido más agresiva en este sentido (como nos tiene acostumbrado el Grupo Telefónica) y esto podría penalizar al valor', era el veredicto de Renta 4.

Para pagar el dividendo, Móviles tendrá que desembolsar 796 millones. Esta cifra supone el 49,5% de su beneficio, pero sólo el 36,4% del flujo de caja libre. La pregunta que queda en el aire es para qué quiere Móviles los fondos si no es para retribuir a los socios. Las respuestas se concentran en dos. TPI y Telefónica están conteniendo sus inversiones y sus políticas de crecimiento con compras son casi inexistentes, por eso elevan el dividendo, incluso por encima del beneficio, en el caso de la primera. Móviles, sin embargo, está en una situación distinta.

La operadora se enfrenta a fuertes inversiones por el desarrollo del UMTS en España y por el crecimiento orgánico en México y Brasil, con despliegue de redes y fuertes campañas para promocionar la marca incluidas. Además, ella sí está en posición compradora. Las posibilidades de una adquisición se centran en el Estado brasileño de Minas Gerais, donde la compañía todavía no tiene presencia, y en México.

La firma purga los excesos y gana un 60% más que en su mejor año

Telefónica Móviles ha demostrado un año más que España puede seguir creciendo a pesar de que nueve de cada diez habitantes tiene móvil y que Latinoamérica ha emprendido el camino de la recuperación. La operadora ha vuelto a beneficios en 2003, con 1.607,9 millones de ganancias, frente a las pérdidas de 3.724,5 millones del ejercicio anterior provocadas por los saneamientos del negocio de UMTS.

La cifra de beneficios es un 60% superior a la conseguida en su mejor año hasta la fecha, el de 2001, pero no ha sido una sorpresa. Las limpiezas efectuadas en 2002 y la contención de costes implantada han dejado limpio el camino para la generación de resultados positivos. Lo que más ha llamado la atención al mercado es el crecimiento en la primera línea de la cuenta de resultados.

Los ingresos de Telefónica Móviles se elevaron el año pasado un 10,2%, impulsados por un cuarto trimestre que se ha convertido en el de mayor crecimiento en la historia de la operadora. Para esta evolución ha sido vital el comportamiento de España, que supera las previsiones de la compañía y cierra el ejercicio con un alza del 10,7% gracias al aumento del número de clientes y al impacto de las políticas implantadas por la operadora para elevar el gasto de los usuarios. Esta estrategia ha tenido su reflejo en el ARPU -ingresos por cliente-, que llega a 30,1 euros en el cuarto trimestre.

Aunque España aporta el 74,4% de los ingresos, el comportamiento de Latinoamérica también ha sido clave. El efecto del tipo de cambio ha ido mejorando poco a poco a lo largo del año y el resultado ha sido un alza en la facturación del 12,1% en 2003 y del 33,8% en el cuarto trimestre.

Brasil y Argentina han sido los centros de crecimiento -el Ebitda de la filial brasileña crece un 124% entre octubre y diciembre- y México la nota discordante. La facturación cae en el cuarto trimestre y el Ebitda empeora notablemente en el año por el coste de la expansión.

El fuerte crecimiento en clientes y en ingresos ha tenido, sin embargo, un cierto coste, que ha llevado a un ligero empeoramiento de márgenes sobre lo previsto.

También ha quedado por debajo de lo esperado la inversión, que se ha quedado en 1.210 millones.