Lealtad, 1

¿Cuánto vale un euro?

Desde el arranque de la Unión Económica y Monetaria, la viabilidad del euro como moneda competidora del dólar y el futuro de Europa en general se ha planteado en términos más emocionales que económicos. Así, si se habla del dólar, se habla del déficit por cuenta corriente, del presupuestario o de los flujos de capital que llegan desde Asia.

Por el contrario, con el euro la discusión suele terminar derivando en la posibilidad de cohesionar el Viejo Continente. Un debate que se orquesta a partir de fracturas políticas, del entierro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento o de los diferentes modelos económicos.

En el día a día, obviamente, la cuestión deriva en la voluntad de intervención del G-7 sobre el mercado de divisas o sobre las sensaciones que transmite el BCE. Pero, en el medio plazo, quien compra la idea del euro como moneda de referencia en el futuro está, en realidad, apostando por la Unión Europea.

Y, al contrario, la misma prensa euroescéptica que diariamente y sin desfallecer advierte contra los burócratas de Bruselas celebra las fracturas políticas actuales tanto como los mínimos que marcó el euro frente al dólar hace ahora un par de años.

¿Es posible que la Unión Europea se rompa? Por supuesto. También existe riesgo de un atentado terrorista devastador, de una guerra de grandes proporciones o de una catástrofe ecológica y climática. ¿Supone el riesgo de ruptura en Europa un incentivo a, por ejemplo, volver a poner precios significativamente diferentes a la deuda de cada país? Probablemente no.

Como señala el informe de Morgan Stanley, es más verosímil un colapso del dólar que la ruptura de la Unión Económica y Monetaria. Por eso insiste en que jugar en contra de la moneda única es una baza más emocional que económica en estos momentos, pues la UE no está sujeta a los mismos desequilibrios que el billete verde y no depende de la entrada masiva de capital extranjero.

Ocurre, no obstante, que los mercados financieros son tradicionalmente anglófilos. El modelo de economía financiera se identifica con el dólar, mientras el viejo deutsche mark era el símbolo del capitalismo industrial. Así, el euro nunca se librará de un cierto poso de desconfianza entre los operadores de divisas.

Otra cuestión es el dinamismo de ambas economías. Hoy por hoy las perspectivas apuntan, pese a las reservas obligadas, a una recuperación más temprana en Estados Unidos que en la zona euro, y por esa vía el euro podría ceder posiciones. Aunque Greenspan parece apoyar un dólar débil.

nrodrigo@cincodias.es