Argentina

Buenos Aires, dispuesto a flexibilizar el diálogo sobre la deuda

El ministro argentino del Interior, Aníbal Fernández, aseguró ayer que el Gobierno de su país no tiene cerrada la puerta a una negociación flexible sobre la deuda, aunque evitó concretar en qué porcentaje en torno a la quita del 75% está dispuesto a discutir.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció ayer que Merrill Lynch, Barclays y UBS serán los bancos que negociarán la deuda. Este particular club financiero será el encargado de canjear los bonos por títulos nuevos con quita. Lavagna reaccionó a los resultados adversos de la reunión mantenida en Miami con la cúpula del FMI en una sintonía diametralmente opuesta a la del presidente Néstor Kirchner, quien acusó al organismo de alentar el derrumbe de la Bolsa argentina.

En un comunicado difundido por el Ministerio de Economía para anunciar la integración del sindicato de bancos para reestructurar la deuda, el ministro recordó a los acreedores externos 'las limitaciones en la capacidad de pago que tiene el país'. En el texto, Economía señala que se ha formado el sindicato de bancos para negociar la deuda y alcanzar una conclusión exitosa dentro del plazo más breve, 'con el apoyo más amplio posible de los inversores'.

Se trata del mensaje más directo destinado al Fondo Monetario y también a los países desarrollados, los mismos que durante el fin de semana reclamaron al Gobierno que negocie de buena fe con los acreedores y que presente una propuesta que cuente con una alta participación de los mismos.

El presidente Kirchner ha defendido la quita propuesta por Argentina a los acreedores al señalar que 'la realidad concreta es que no hay forma de pagar más'. Kirchner endureció su crítica al FMI y los fondos de inversión que embargaron bienes argentinos en los Estados Unidos. 'Me gustaría saber por qué el Fondo permitió endeudarse a Argentina en los niveles en que lo permitió..., no es una actitud caprichosa o irracional: cuando digo que podemos pagar el 25% de la deuda es porque si no se paga con el hambre del pueblo, y eso será un nuevo genocidio'.