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Deutsche Bank triplica el beneficio por el plan de ajuste

El presidente del Deutsche Bank, Josef Ackermann, pese a las dificultades judiciales que afronta en el caso Mannesman, ofreció un 'satisfactorio' balance de 2003, año que ha cerrado con un 250% más de beneficio. El grupo anuncia la 'segunda fase' de su plan de reestructuración, con un objetivo de ahorro de 6.500 millones de euros hasta 2005.

El beneficio neto del mayor banco alemán casi se triplicó en 2003, al crecer 1.365 millones de euros frente a los 397 millones obtenidos en 2002. En palabras de Ackermann, quien ayer presentó los resultados del grupo en su sede central de Fráncfort, los números del año pasado 'demuestran el continuado éxito de nuestra estrategia de transformación'. Un eufemismo que traduce una política de fuerte ajuste basada en una mejora de los costes operativos; una notable caída del 47% en las provisiones y un importante salto adelante en los ingresos de sus negocios de mercados de capitales a escala internacional.

Tras las pérdidas experimentadas en el tercer y cuarto trimestre de 2002 y en el primero del año pasado, el Deutsche Bank dio un notable vuelco en los tres últimos trimestres de 2003. En el capítulo de costes operativos, el banco ha logrado una reducción de 2.200 millones de euros, equivalente a un 11% respecto a 2002, lo que traduce, a juicio de Ackermann, el éxito de su programa de contención de gastos, incluido el efecto benéfico de los costes en dólares de su actividad en América.

Por el contrario, el debilitamiento del dólar ha influido negativamente sobre el beneficio neto. El director financiero del banco, Clemens Borsig, cifró el impacto negativo del tipo de cambio sobre el beneficio neto en 250 millones.

Subir el dividendo

Ackermann, por su parte, destacó en repetidas ocasiones, la importancia de la reducción de 1.000 millones en las provisiones por posibles pérdidas, que se situaron el año pasado en 1.100 millones.

La cartera de créditos, donde el Deutsche ha puesto el acento para mejorar la calidad del riesgo, ha experimentado a lo largo de 2003 una caída de 23.000 millones de euros, un 14% con respecto a 2002, hasta 148.000 millones frente a los 172.000 millones del año anterior. Esta política de control estricto se ha reflejado en una reducción de cerca del 40% de los préstamos dudosos que caen de 10.800 millones en 2002 a 6.600 millones en 2003.

Por otra parte, la desinversión de activos de riesgo entre 2001 y 2003, en línea con la política seguida por el resto de grandes entidades bancarias alemanas, ha permitido al Deutsche una reducción del 30% de esta cartera en los tres últimos anos. En este sentido, Ackermann subrayó que, a partir esta mejora de los resultados, 'hemos establecido unos objetivos agresivos pero realistas para la segunda fase de nuestra agenda de gestión'. En este marco, el grupo alemán se ha fijado como meta fundamental para 2004 y 2005 un aumento del ROE del 25%, mientras el dividendo para 2003 será de 1,50 euros y para el próximo ejercicio fijará incremento del 25% sobre la acción antes de impuestos.

La caída del dólar tuvo un impacto negativo de 250 millones en la cuenta

Las cifras

6.500 millones de euros prevé ahorrar el primer banco alemán con su segundo plan de recorte de gastos con el fin de consolidar la recuperación.

1,50 euros es la cantidad que percibirán los accionistas como dividendo correspondiente a 2003, la primera retribución en tres años por decisión de la entidad.

11% es el recorte de gastos que ha realizado el banco el año pasado con respecto a 2002. Ha sido y seguirá siendo la prioridad del presidente Ackermann.

24% es la caída que han registrado los ingresos de la banca minorista, mientras que los del negocio de banca de inversión han subido un 14%, hasta 9.200 millones.

Ni fusiones ni opas, dice el presidente

'No hay ninguna posibilidad de una opa hostil', aseguró ayer el presidente del Deutsche Bank, en una respuesta directa a la posibilidad de compra de la entidad por parte de Citigroup.

Josef Ackermann insistió en repetidas ocasiones durante la rueda de prensa posterior a la presentación de resultados que el banco entra ahora en 'la segunda fase de la consolidación del banco'. Fuentes financieras aseguraron ayer a Reuters que hubo una negociación entre el primer banco alemán y Citigroup, pero que acabó rompiéndose.

Ackermann, que descartó totalmente una operación de fusión con bancos estadounidenses, subrayando las diferencias de los objetivos de la banca americana respecto a los de la europea, negó también una fusión con entidades alemanas. Sobre fusiones o compras, Ackermann insistió en que las deja para cuando el banco tenga una 'capitalización de mercado más elevada', con ingresos de 6.500 millones de euros y una 'visión más amplia' de la situación del mercado.

El presidente del banco destacó la importancia de las ventas de participaciones industriales e inmobiliarias del grupo en los pasados tres años y admitió el interés por desprenderse de sus activos en Daimlerchrysler. Al respecto, precisó que eso se hará ' cuando el precio alcance el nivel que consideramos adecuado para vender'. Aunque no se refirió directamente a su implicación en el caso Mannesman, el presidente del Deutsche dijo que siempre 'hay un plan B' que contempla la sucesión sin traumas de la cabeza del grupo. Si bien no lo dijo, ese plan también se aplicaría si su situación judicial lo obligase a dimitir de su cargo, según una fuente del banco.