Castigo

Greenspan retira la promesa de tipos bajos

El mercado no preveía cambios en la política monetaria y realmente aguardaba con interés el veredicto de la Reserva Federal sobre el contexto económico actual. La Fed aseguró que su política monetaria, unida al fuerte crecimiento de la productividad continúan dando un 'importante apoyo' a la economía.

Hasta ahí no hubo grandes sorpresas, pero lo que el mercado realmente echó en falta fue la promesa de tipos de interés bajos un tiempo, algo siempre favorable para las Bolsas. La Fed reconoció que los riesgos que frenen el crecimiento económico están igualados. Explicó, asimismo, que 'puede ser paciente' antes de subir el precio del dinero, pero el cambio de sesgo no agradó al mercado. Las Bolsas reaccionaron de inmediato a la baja y los retrocesos se fueron agrandando con el paso de las horas. La deuda también retrocedió con fuerza.

Antes de conocer el comentario de la Reserva Federal, las Bolsas habían aguantado en terreno positivo. Los resultados empresariales conocidos continuaron dando alegrías y en un principio eliminaron las dudas que suscitaron algunos indicadores económicos publicados en los primeros compases de la sesión.

Los pedidos de bienes duraderos, en concreto, se mantuvieron sin cambios en diciembre frente a las previsiones de los expertos que esperaban un repunte del 2%, una noticia que levantaba dudas sobre la fortaleza de la recuperación industrial. Las ventas de nuevas viviendas, por otra parte, cayeron inesperadamente un 5,1% en diciembre.

Los resultados de empresas de referencia como Procter & Gamble y de algunas tecnológicas como Flextronics o Broadcom, sin embargo, permitieron que las Bolsas se anotaran avances moderados en los primeros compases del día. Hasta la fecha casi la mitad de las empresas del S&P 500 han presentado resultados y más de dos tercios han superado las previsiones, algo que unido a los bajos tipos de interés ha dado alas a las Bolsas. El Nasdaq, pese al retroceso de ayer, gana el 3,69% en al año.

Ahora la gran pregunta que queda en el aire es cuando comenzarán las subidas de tipos. Algunos expertos temen que con los tipos reales en negativo, la inflación interanual en EE UU se situó en el 1,9% en diciembre, vuelva a formarse una burbuja bursátil como la que se produjo a finales de 1990.

Los propios miembros de la Fed no acaban de ponerse de acuerdo y, mientras algunos abogan por esperar a que se produzcan los primeros síntomas de inflación para actuar, otros prefieren aguardar hasta que la creación de empleo se acelere.

La autoridad monetaria explicó ayer que la producción aumenta con 'vigor' y reconoció que, aunque la contratación laboral sigue débil, existen otros factores que sugieren 'mejoras en el mercado laboral'. Otros comentarios que fueron interpretados como indicadores de que los tipos de interés subirán antes de lo que esperaba Wall Street.

El transporte, el sector financiero y las telecos sufrieron algunas de las caídas más significativas de la sesión, junto con las empresas relacionadas con la construcción.

El euro cae por debajo de 1,25

La cotización del euro vivió una sesión de más a menos y el castigo se agrandó una vez conocido el resultado de la reunión de la Reserva Federal. Así, la moneda única pasó de cotizar a 1,2664 a llegar a caer alrededor de 1,2485 a última hora. El mercado interpretó una próxima subida de tipos como algo favorable para el dólar.

El comportamiento de ayer se produjo además después de la ganancia que registró la víspera. La reunión del G-7 la próxima semana en Florida se aguarda con mucho interés en el mercado de divisas.

El ministro de Economía alemán, Wolfgang Clement, se unió a las peticiones de otros altos cargos europeos y solicitó al G-7 (representantes de los siete países más industrializados) que discuta los efectos que implican la apreciación del 16% que ha experimentado la moneda única en los últimos 12 meses.

La deuda pierde interés

La deuda dejó de atraer compradores ayer una vez conocida la decisión de la Fed. La rentabilidad del bono a 10 años, que se mueve a la inversa que el precio, subió con fuerza hasta 4,173%, mientras que el bono a dos años sufrió la mayor caída de tres meses.

En un principio los inversores se decantaron por la compras como reacción a los datos económicos del día. La caída de los pedidos de bienes duraderos y las menores ventas de viviendas nuevas en EE UU volvieron a desatar las dudas sobre la solidez del crecimiento económico. En lo que va de año los inversores han apostando por la deuda pese al buen comportamiento de la renta variable. Algunos expertos consideran que esto implica el miedo a una moderación de los precios y dudas sobre la sostenibilidad de las Bolsas. Así la rentabilidad del bono a 10 años está por debajo del 4,259% con el que cerró 2003.