5 Sentidos

Los monólogos toman el escenario

La primera vez que me subí a un escenario sufrí una experiencia traumática', asegura Carlos Clavijo, monologuista y guionista de Paramount Comedy. Sus comienzos en lo que en inglés se denomina Stand up comedy (comedia de pie) fueron por casualidad, cuando una copia del monólogo en el que trabajaba se quedó en una impresora y llegó a manos de Felipe Pontón, director de programación del canal de televisión. æpermil;l fue el que le empujó a saltar al escenario de una pequeña sala. 'Un mes después estaba en A Coruña ante 500 personas', recuerda.

Como Clavijo, muchos cómicos han encontrado la oportunidad de su vida gracias al boom que vive el género del monólogo humorístico. æpermil;se por el que actores y cómicos se suben a un escenario con la sola compañía de un foco y un micrófono y desgranan una historia cotidiana llena de gags, bajo un punto de vista insólito y divertido. Programas televisivos como El club de la comedia de Globomedia o el proyecto Nuevos cómicos de Paramount Comedy han impulsado de manera espectacular este género que tiene cada vez más cabida en la programación de los teatros y bares de toda España.

'Hace unos años éste era un género totalmente desconocido en nuestro país. Lo más parecido es lo que hizo Gila, pero era con un estilo mucho más surrealista', explica Ana Rivas, directora de El club de la comedia. 'Conocimos la experiencia anglosajona, de Estados Unidos y Gran Bretaña, con cómicos como Jay Leno o Seinfield, y quisimos trasladarla a España'.

El éxito ha sido rotundo. Al margen de su presencia en televisión, los monólogos han dado el salto al teatro, y son numerosas las salas y bares que una vez por semana programan certámenes de cómicos. 'Queríamos hacer un humor nuevo, distinto y crear una nueva generación de cómicos', explica Felipe Pontón. Mientras El club de la comedia utiliza actores de renombre que interpretan los guiones elaborados por un equipo del programa, Paramount Comedy busca cómicos que escriban e interpreten sus propios monólogos. 'Buscamos actores que sepan escribir y escritores que se atrevan a actuar', afirma Pontón.

Lo que no existe, en ningún caso, es la improvisación. Desde que nace la idea de un monólogo hasta que el espectador lo ve en televisión habrán pasado dos o tres meses. La redacción del texto lleva cerca de mes y medio. 'Hay un esfuerzo literario muy alto detrás de un monólogo', afirma Ricardo Castella, cómico y supervisor de los textos.

Redactado el guión, el cómico pasará varias semanas interpretando el monólogo en bares y salas y puliendo la interpretación. Sólo entonces dará el salto a la pequeña pantalla.

'Nosotros nos decantamos por el humor de la vida cotidiana, algo que te puede pasar a ti', explica Ana Rivas. 'Buscamos gente con un punto de vista distorsionado y cómico de la vida', afirma Pontón. Para ello hace falta libertad, que es lo que tienen los cómicos sobre el escenario. Será el público el que decida con su reacción qué ha sido demasiado incorrecto, exagerado o, simplemente, con poca gracia.

Son cómicos, pero no necesariamente actores. 'No existe una formación para dedicarse a esto', afirma Castella. Los hay que son ingenieros, informáticos, vendedores de seguros... 'Hay gente rara entre los cómicos', añade.

Los cómicos. 'Hay gente que se gana muy bien la vida actuando en salas'

Carlos Clavijo: Cómico y novelista

Lo último que se hubiera esperado Carlos Clavijo era que se iba a encontrar sobre un escenario interpretando monólogos delante de 500 personas en un teatro de A Coruña. 'Mi hermano es actor, pero precisamente por eso no me atraía mucho la profesión', afirma. Clavijo es novelista y guionista de cine, pero trabaja además para Paramount Comedy escribiendo guiones para los programas de la cadena.

'La primera vez que actué estaba pálido', relata. 'Y eso que todo el público de la sala era de la empresa. Para estimularme sobre el escenario me gasté en varios DVD lo que me iban a pagar y así me obligué a enfrentarme al público'.


Ricardo Castella: Cómico e ingeniero

'Estudié Ingeniería de Telecomunicaciones, pero al final terminó siendo un hobby', afirma Ricardo Castella, cómico de 29 años. Lo suyo sí era el teatro y ya hizo sus pinitos en la universidad, mientras escribía guiones. 'Tenía mucho hábito de escribir', reconoce. Hoy compagina su oficio de cómico con el teatro, la música y los guiones. Suya es la tarea, en Paramount Comedy, de revisar los textos que envían los cómicos. 'Hay gente que vive muy bien exclusivamente actuando en bares. Hace tres años había que alquilar el local para poder actuar. Hoy los cómicos perciben un sueldo y pueden afirmar que son eso, cómicos, y que viven de ello'.