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Las §telecos§ emergen de nuevo en Bolsa

Los tiempos en que el adjetivo histórico se aplicaba a todas y cada una de las actuaciones o noticias de las operadoras de telecomunicaciones y nunca para bien han quedado atrás. Después de dos años y medio de profunda crisis, las telefónicas europeas tocaron fondo como sector en septiembre de 2002. Desde entonces, la percepción ha cambiado. Con mayor o menor pujanza y en un movimiento que se ha intensificado en los últimos meses, los inversores han dejado de rehuir todo lo relacionado con las telecomunicaciones y han comenzado a apostar por la recuperación. Y lo han hecho a golpe de demostración de que los enormes montañas de deuda se pueden enjugar y de que la generación de caja se mantiene al alza.

'El sentimiento ha cambiado. Antes se sobrerreaccionaba a cada noticia negativa y ahora se empieza a mirar lo bueno', explican los analistas de Ahorro Corporación.

Y las cifras están ahí para demostrarlo. Las siete principales operadoras europeas -Vodafone, Deutsche Telekom, Telefónica, France Télécom, Telecom Italia, BT y KPN- sumaban una capitalización conjunta de 192.506 millones de euros cuando cada una de ellas tocó su mínimo de cotización. Ayer, esta cantidad se había multiplicado por dos. Las grandes telecos europeas han sumado 207.137 millones desde sus mínimos.

France Télécom, KPN y BT han impulsado su valor en Bolsa con ampliaciones de capital; Telefónica, Vodafone y Deutsche Telekom se han centrado más en la cotización

La mayoría de las operadoras tocó suelo a la vez que el índice Stoxx europeo que las engloba, es decir, entre septiembre y octubre de 2002. Luego, los planes de choque, con fuertes reducciones de deuda y costes, y las nuevas estrategias basadas en la rentabilidad han empezado a tirar de las cotizaciones. Pero también las hay como BT, que han marcado el mínimo hace bien pocas semanas y sólo en los últimos días se han apuntado a la recuperación.

En este comportamiento alcista han influido tanto las subidas en Bolsa como las decisiones estratégicas -ampliaciones de capital- que han tomado las compañías para recomponer sus patrimonios. France Télécom, BT y KPN son los mejores exponentes de esta última afirmación; Vodafone y Telefónica lo son de la primera.

La operadora gala duplicó su número de acciones en circulación gracias a una macroampliación de capital de 15.000 millones de euros, que puso fin a su crisis de liquidez y le permitió ir pagando los compromisos de espectacular deuda -llegó a rozar los 70.000 millones-. En el momento de la emisión de los nuevos títulos, la cotización no sólo no cayó, sino que subió, así que la operadora duplicó su capitalización. La fulgurante subida en Bolsa que siguió al anuncio de los planes de reestructuración hizo el resto y ha permitido a France Télécom ganar 47.822,3 millones de valor bursátil desde su mínimo. Teniendo en cuenta que la compañía francesa llegó a valer en Bolsa menos que su homóloga holandesa KPN, este incremento significa multiplicar por siete la capitalización en menos de dos años y medio.

Vodafone, líder con diferencia

La compañía estatal francesa no es, sin embargo, la empresa que lidera la clasificación de mayores ganancias de capitalización desde los mínimos. Ese puesto le corresponde a Vodafone en términos absolutos, con 62.009,9 millones más. En términos porcentuales, el incremento queda matizado, ya que el gigante mundial del móvil ha estado siempre a mucha distancia de sus competidoras por valor en Bolsa.

Telefónica y Deutsche Telekom se sitúan en la parte media de la tabla, con revalorizaciones en Bolsa y ganancias de capitalización similares. También ha sido parecida su fórmula para enfrentar la crisis, sin ampliaciones de capital ni ventas de activos que condicionaran sus negocios tradicionales, y con un fuerte impulso en la generación de caja. Así, su particular lucha por la segunda posición del ranking de operadoras europeas por valor en Bolsa sigue viva, ahora con una ligera ventaja para la alemana.

KPN, BT y la Telecom Italia heredera de Olivetti cierran la lista de aumentos de capitalización. La evolución de la última queda distorsionada por la operación corporativa que ha dado lugar a la actual compañía y la primera ha multiplicado por seis su valor en Bolsa, gracias a una ampliación de capital y a un drástico recorte de costes. Menos lucido es el comportamiento de BT, penalizada por la venta de los activos con más potencial de crecimiento.

Por muy impresionante que sea la recuperación de las operadoras, nada puede ocultar la intensidad de la crisis que han vivido. Puede que las siete principales compañías europeas hayan duplicado su capitalización desde mínimos, pero aún así está a más de un billón de euros del máximo que lograron en plena burbuja. En su momento álgido, las operadoras europeas sumaron una capitalización de 1,47 billones. La cifra actual, por buena que parezca en comparación, sólo supera ligeramente la cuarta parte.

Ahora, la pregunta que ronda a los inversores es la duración de la escalada. Ninguno de los analistas consultados apuesta por un retroceso a los mínimos, porque las condiciones de las empresas han cambiado mucho. Pero tampoco están cerca los máximos, ni mucho menos. Se recuperarán, dicen algunos expertos, pero a un horizonte de 15 a 20 años.

Resultados, dividendo y deuda, las claves

Aunque buena parte de la recuperación de las operadoras se basa en un cambio de sentimiento y psicología, lo cierto es que las compañías de hoy están mucho más saneadas y son más rentables que las de la burbuja. Después de comprar empresas a precios más que sobrevalorados y de pagar en efectivo las licencias de UMTS, los siete líderes europeos amasaron casi 318.000 millones de deuda. Tres años y 80.000 millones de euros de pérdidas sumadas en este tiempo por todas ellas después, el sector está en beneficios, ha rebajado la deuda un 40%, ha vuelto a dar dividendos y ha limpiado los balances. Entre las grandes del Viejo Continente, sólo Vodafone permanece en números rojos. Y es que su fondo de comercio no le permite salir de ellos. No ha limpiado las compras de la burbuja, por lo que tiene que amortizar linealmente unos 22.000 millones al año.